miércoles, 20 de julio de 2016

Cuando amas a la vida, no temes a la muerte...




Hace unos años no podía pensar en la muerte, tenía pánico cuando pensaba que un día tenia que morir, no lo entendía, me parecía una cabronada que se nos arrebatara la posibilidad de seguir viviendo...por qué?...para qué?

La respuesta es muy sencilla, porque morir es parte de la vida y para qué?...también tiene una respuesta sencilla....para que podamos exprimir la vida intensamente.

Ya no temo a la muerte.... por que amo a la vida. No me malinterpretéis, quiero vivir muchos años!...quiero permanecer en este mundo el máximo tiempo que pueda...pero acepto a la muerte con otra perspectiva mucho más positiva. Cuando amas la vida intensamente, cuando eres consciente de ella, de cada respiración, de cada luz que pasa por nuestros ojos, de cada instante con seres queridos, con cada amor, con cada latido de tu corazón, con cada amanecer, con cada sonrisa, con cada carcajada con cada lloro y con cada tristeza y con cada emoción, la muerte se convierte en algo que no impone miedo, porque cuando vives tu vida de forma consciente, entiendes para qué y por qué debemos partir algún día.

No hagáis una lectura negativa de esto que os digo, no hablo de la muerte, hablo de la vida y de cómo vivirla, La muerte no es más  que un proceso de la misma, no es lo más importante porque cuando morimos todo lo demás ya no importa, sin embargo no vivir la vida de forma intensa y no darle prioridad a esta gran aventura vital, es la verdadera muerte ..... la que nos ahoga a todos...vivir sin haber vivido, esa es la única muerte que nos debe dar miedo.

Debemos coger cada instante como único, cada amanecer, cada respiración profunda, cada sollozo y cada carcajada compone todo lo que necesitamos porque nos hace SENTIR....sentir es estar vivos y ser conscientes de ello, vivir es sentir por todos tus poros, con toda tu alma. Soy agnóstico pero sí creo en algo....creo en el poder de la consciencia vital, creo en las personas porque solo ellas son capaces de representar sus vidas con todos los matices de colores, creo en la generosidad, en la gratitud y creo en el perdón, creo en la bondad y creo que la maldad está sobrevalorada, creo que estamos aquí y ahora para darle sentido a nuestra existencia y no para perdernos en constantes lamentos de injusticia y desánimo, creo en el amor verdadero y creo en el amor al prójimo....CREO en todo eso y no necesito a un dios para saber que todo eso vale la pena vivirlo...sentirlo y respirarlo cada minuto del día porque no estamos aquí para sufrir por todo...estamos aquí para aprender y evolucionar hasta el punto que solo importe lo que importa....los malos momentos se afrontan y se solucionan...o no, pero la vida...solo tenemos una...solo una y cada minuto perdido en estar permanentemente en el bucle de los problemas cotidianos, es ser menos consciente de nuestras vidas.

Una buena amiga mia me dijo...tienes una sensibilidad increíble, no eres de este mundo....yo le contesté que eso no era así, que era todo lo contrario, yo soy de este mundo de forma rotunda y consciente, quien no es de este mundo son las personas que no se ocupan de los pequeños momentos, de sus amaneceres, de su amor hacia los demás, a los que no dedican un espacio de su tiempo en ayudar a los demás, a los que dedican algo de tiempo a sus hijos, a sus parejas para que sonrían con ellos, son los que  no buscan nuevas formas de vivir sus vidas, los que no se reinventan y los que viven en constante miedo a los cambios... los que solo se ocupan de existir y no de vivir, son los verdaderos alienígenas, los verdaderos extraterrestres.

Un día le pregunté a mi padre antes de morir después de una larga enfermedad, qué consejo me daba para la vida. Él me miró con sus increibles ojos azúles y con esa mirada del guerrero que ha perdido y ganado muchas batallas, de alguien que aprendió como caer y levantarse...me dijo con toda rotundidad....."LUCHAR POR LO QUE QUIERAS Y POR VIVIR COMO QUIERAS VIVIR"...tres días después murió acompañado de su familia, tranquilo 

Luchar, caer y volver a levantarse es parte de una vida activa e intensa,..no habría felicidad si dejáramos de superar adversidades. No esperemos de la vida un camino lineal sin emociones, sin montañas que escalar, sin esfuerzo o sin cambios,  porque esa es la verdadera muerte.

Por eso no temo a la muerte ya...porque amo vivir...quiero aspirar cada segundo como si fuera el último, quiero emocionarme, llorar y estar triste cuando toque y reír y sentirme contento cuando toque también, amar siempre y no odiar nunca, no perder el tiempo en nimiedades, ni absurdos miedos......eso quiero.




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