viernes, 14 de noviembre de 2014

SI TE DETIENES, ESTÁS MUERTO

                                            Tener un objetivo y superarse para conseguirlo



La semana pasada tuve el honor de participar en dos eventos organizados por la multinacional farmacéutica Chemo con Sister Madonna, una monja norteamericana de 84 años que ha completado infinidad de veces el Ironman, siendo la única mujer que, con más de 80 años, ha conseguido terminarlo en las 17 horas que establece el reglamento (!!!). Os recuerdo que elIronman consta de tres pruebas seguidas: primero, en el mar o en un lago, hay que nadar 3.800 metros (el equivalente a 76 largos de una piscina olímpica); después, se trata de pedalear 180 kilómetros en una bicicleta (según donde viváis, calculad la distancia); y por último, nada más y nada menos, zapatillas al canto y a correr una maratón (42,195 kilómetros). Los que hemos corrido la maratón o la media maratón, podemos hacernos una pequeña idea. ¡Y con 80 años!

La “Monja de Hierro”, como así la llaman, comenzó a practicar deporte a los 47 años, una edad a la que muchos ya se consideran viejos para estos y otros trotes.  Mundialmente conocida en el entorno del Ironman y más allá de este, su extraordinario ejemplo es fuente de inspiración para muchas personas, deportistas o no. Ella dice, no obstante, que cada uno debe encontrar su camino y plantear sus propios retos desde una perspectiva realista. Un matiz importante que a veces, eclipsado por sus espectaculares logros, pasa desapercibido. Es frecuente que con el propósito de estimular nuestra motivación, se nos hable de modelos excepcionales como la Hermana Madonna; y el efecto puede ser el contrario. Sus impresionantes gestas pueden impactarnos inicialmente, pero después los vemos como héroes lejanos, inalcanzables, y sin dejar de admirarlos, tiramos la toalla. A veces, hasta podemos sentirnos culpables por no ser capaces de emularlos o alcanzar retos más modestos.

El buen ejemplo no está en la magnitud del reto, sino en el hecho de plantearnos un objetivo que nos obligue a salir de la zona de confort para superarnos. No es la comparación con lo que consiguen otros lo que da o quita valor a nuestro desafío, sino el significado que nosotros le damos: ¿Por qué lo hago? ¿Qué significa para mí? ¿A qué sobreesfuerzo me obliga? ¿Estoy dispuesto a intentarlo dando lo mejor? ¿Cómo me siento afrontándolo? Retos aparentemente pequeños pueden ser grandes en el proceso de crecimiento de una persona, un grupo o una organización. De hecho, lo son cuando se persiguen con disciplina, sacrificio y un extra de motivación y esfuerzo controlados. Los desafíos espectaculares que pronto se abandonan o ni siquiera se intentan, solo sirven para disfrutar del instante de la fantasía inicial, pero en muchos casos debilitan nuestra autoconfianza. Los retos que realmente aportan son los que no se quedan en buenos propósitos, sino que en verdad se convierten en acciones concretas, poniéndose en el asador lo mejor de uno mismo. Partiendo de un planteamiento realista, los retos eficaces conllevan un compromiso firme y un sobreesfuerzo inteligente que, se consigan o no, hacen del proceso una enriquecedora experiencia.

Sister Madonna insistió en la trascendencia de tener un objetivo. En su ausencia, es difícil que nos embarquemos en esfuerzos que nos hagan crecer. Cuando el objetivo se consigue, hay que buscarse otro. Y si no se alcanza, también. De lo contrario, es fácil caer en la autocomplacencia, el conformismo, el acomodamiento. Recalcó también la importancia de aceptar las dificultades y los reveses como parte del proceso. “Bienvenidas las dificultades, porque nos obligan a dar lo mejor de nosotros mismos para superarlas; si no hubiera dificultades, no haríamos ese esfuerzo enriquecedor”. Y en cuanto a los fracasos, son inevitables. El que no fracasa es porque no lo intenta; y por tanto, no aprovecha la impagable experiencia de darlo todo y fracasar, con las grandes enseñanzas que eso conlleva si uno es capaz de analizar lo sucedido con objetividad. En más de una ocasión, la Monja de Hierro no ha logrado el objetivo de acabar el Ironman en el tiempo establecido. Una vez, con más de 80 años, llegó tarde al control de las 17 horas por ¡sólo 2 minutos! “¿Desanimada? ¿Decepcionada? Sí: ¿Destruida? ¡NO!”. El fracaso invita a una reflexión tranquila y sincera sobre lo sucedido, aceptando las circunstancias ajenas que no sea posible cambiar y asumiendo constructivamente los errores que en el futuro se puedan modificar. Y después… ¡a por el siguiente objetivo!

El Ironman de la mayoría de nosotros no está en la macroprueba de la natación, la bicicleta y la maratón, sino en otros retos deportivos o de otra índole, bien sea en el ámbito profesional o personal. Desafíos que nos obligan a superarnos y ser cada vez mejores en el dominio sobre nosotros mismos. El medio no importa. Su magnitud, tampoco. Un poco, a veces, importa el reconocimiento que de esos desafíos hagan los demás. ¿Vanidad? Somos humanos, y es lógico que nos afecte lo que piensan quienes nos rodean. Pero parte de nuestro crecimiento personal consiste en dejar de ser esclavos de ese reconocimiento. Disfrutarlo: Sí; Depender de él: No. En realidad, lo único que verdaderamente importa a nuestros compañeros más críticos: el concepto que tenemos de nosotros mismos (autoconcepto) y la estima que nos dispensamos (autoestima), es la satisfacción personal de haber luchado noblemente dándolo todo en el intento. ¿Hasta cuándo? Tú verás. Cambia tus objetivos, adáptalos a tus nuevas prioridades y circunstancias, pero si te detienes, estás muerto. Y si crees que ya lo estás, todavía estás a tiempo de resucitar. ¡Decide!

Chema Buceta
10-11-2014

martes, 11 de noviembre de 2014

MI REFLEXIÓN: Cómo nos tomamos las cosas y cómo las gestionamos.



"No nos afecta lo que nos sucede, si no lo que nos decimos acerca de lo que nos sucede"   (Epícteto)


Este gran filósofo dió con una de las claves más relevantes de la gestión de nuestras emociones. Nuestra conducta afecta directamente a nuestras emociones y nuestros pensamientos. Por tanto es lógico pensar que si modificamos nuestra conducta, podremos manejar esas emociones y pensamientos, pero que pasa si ese mismo proceso negativo en el que podríamos estar, no nos estimula lo suficiente para cambiar de conducta?.....complicado, no? 

Rafael Santandreu, el su libro ·"El arte de no amargarse la vida" nos lleva a un terreno en el que creo firmemente: debemos cambiar antes nuestros pensamientos para poder cambiar nuestra conducta. Nuestros pensamientos son la clave de nuestras emociones. Si mantenemos siempre unos pensamientos negativos, nuestras emociones serán siempe negativas y dificilmente podremos cambiar esa conducta tan contraproducente para nuestra salud emocional. 
Nuestras creencias irracionales, son pensamientos "exagerados y dramatizados" de una realidad vivida que incluso somos capaces de defender a ultranza y pelearnos por ellas como si fueran verdades y realidades absolutas. 

Vivimos algunas de nuestras circunstancias como verdaderas tragedias que en realidad no lo son. Como dice Rafael Santandreu...sufrimos de "terribilitis". 

Para no caer en esa dramatización de la realidad, necesitamos tres cosas: Ser objetivo, ser constructtivo y ser intelectualmente maduros.

Si acabamos pensando que si nos preocupamos mucho, el problema desaparecerá o se resolverá, nos equivocamos. Tal como nos dice Rafael Santandreu, eso es un pensamiento mágico que no es real.

Otro pensamiento mágico y erroneo es el de decirnos que lo que se desea mucho al final se consigue......eso es falso. 
Cierto es que hay que desear las cosas pero de forma moderada porque de esa forma, trabajaremos para obtenerla a través de nuestra actitud y motivación. Por mucho que deseemos que nos toque la loteria, es poco probable que hagamos realidad ese gran deseo....solo debemos desear cosas que sean posibles y concretas, porque si no, caeremos en la desesperanza y la fustración constante. No se trata de ser conformista, si no ser maduros y realistas en alcanzar un objetivo que deseemos. No podremos volar como superman liandonos una manta como capa por mucho que lo deseemos, pero podemos practicar en parapente por ejemplo, para acercarnos a ese deseo. Ser realista y trabajar para nuestro objetivo es lo que hace que realmente puedas alcanzar tu objetivo...un deseo moderado y posible con tu esfuerzo, implicacion y compromiso. Nuestros deseos nunca deben ser obsesivos y para eso hay que desear llegar a estos de forma moderada y sólida y por supuesto hay que trabajar para ello y no solo desearlo.

Como en la vida, en el deporte esto ocurre constantemente...nos marcamos en muchas ocasiones metas poco sólidas y deseos elevadísimos que no vamos a poder cumplir a corto o medio plazo y es por ello que tantas personas abandonan muchos procesos deportivos y nutricionales que han empezado. 
Debemos marcarnos objetivos ambiciosos pero sólidos y maduros. No podemos aspirar a ser super atletas cuando apenas hemos pisado un gimnasio o realizado más de 20 minutos de cardio. No podemos desear metas tan lejanas porque abandonaremos. Por tanto, nuestros deseos como deportistas deben dirigirse hacia metas ambiciosas pero alcanzables a corto y medio plazo y de esa forma, nos será más fácil implicarnos en el proceso del mismo. 

A veces cuando hacemos deporte, nos planteamos ciertos objetivos de forma equivocada por que nos exigimos cierto resultado y no debería ser así...debemos PREFERIR ese resultado y no exigirnos este, porque la exigencia nos lleva inevitablemente a la presión y a la angustia de un posible fracaso. 

Cuántas veces hemos escuchado a deportistas decir "tengo que hacerlo bien" o "las cosas me tienen que ser favorables como sea" ...esa forma de "exigirnos" solo nos proporciona presión y ansiedad por un objetivo......me gustaría llegar a cierto objetivo es un buen planteamiento para trabajar para y por él y no el "tengo que llegar a ese objetivo" que solo nos alejará de la estabilidad y equilibrio emocional para llegar a él. 




sábado, 8 de noviembre de 2014

Diez razones para ser optimistas

Diez razones para ser optimistas 


Diez razones para ser optimistas cuando hay crisis
Con una actitud optimista atraerá a su vida todo cuando necesite hacer, saber o tener, para obtener más de lo que quiere y menos de lo que no desea
Pensar que todo irá bien y actuar con confianza cuando arrecian las dificultades no es una utopía sino la opción psicológicamente más eficaz y rentable, porque nuestro cuerpo y mente funcionan mejor, ayudándonos a sobrellevar las adversidades y a salir a flote más rápidamente, e incluso fortalecidos.
1.- Fortalecer las defensas orgánicas.
“Diversos estudios médicos y psicológicos han demostrado que mantener una actitud optimista ayuda a fortalecer las defensas orgánicas, mejorar el sistema cardiovascular, aumentar la expectativa de vida e, incluso,  prevenir el ictus cerebral”, explica el doctor Santiago de la Rosa,  médico especializado en Medicina Biológico-Naturista.
Además de las investigaciones mencionadas por el doctor De la Rosa, hay otras 9 razones clave que demuestran que ponerle "al mal tiempo buena cara" es  mucho más que un eslogan o una frase hecha. Las aportan otros grandes conocedores de la naturaleza humana y son muy útiles para afrontar con mejor ánimo los tiempos de tribulación como los actuales.
2.-  El optimismo siempre es posible.
“Abundan las circunstancias desalentadoras, pero nada ni nadie podrá impedirnos la elección personal de manifestar comportamientos alegres. Una actitud firme de alegría y de esperanza contribuirá más que nada a mantener un buen tono mental, temple de ánimo y vigor y fortaleza psíquica”, según el psicólogo Bernabé Tierno, fundador del Club Optimista Vital.
3.- Todo tiene su lado bueno.
“Cuando perdemos algo, acostumbramos a reemplazarlo por otra cosa más trascendente. Las personas a las que han robado suelen descubrir que su bien más preciado es su vida y muestran una apreciación renovada por las pequeñas cosas. Muchas divorciadas afirman que la tristeza y el miedo a la soledad iniciales dan paso a la satisfacción de ser autosuficientes”, según la psicóloga Caroline A. Miller.
4.- El poder de la confianza.
“Puede que no comprendamos qué está sucediendo, pero si confiamos en nosotros mismos, en los demás y en que las cosas pueden desplegarse en un marco fiable que encarna el orden y la integridad, encontramos un elemento estabilizador muy potente, que nos guía y protege intuitivamente”, señala el profesor de Medicina Jon Kabat-Zinn.
5.- Atraemos lo que pensamos.
¿Ha notado que en ocasiones lo que necesita ocurre de pronto o a partir de una llamada telefónica inesperada?  Según el experto en programación neurolingüística Michael Losier, son evidencias de cómo funciona la Ley de la Atracción. 
Que explica de la siguiente manera: "Con una actitud optimista atraerá a su vida todo cuando necesite hacer, saber o tener, para obtener más de lo que quiere y menos de lo que no desea. En consecuencia encontrará a su cliente, trabajo, relación y salud ideales, más dinero y todo lo que desee”. Losier también señala que este fenómeno "se basa en leyes psicológicas y físicas".
6.- La alegría de superar la adversidad.
“Con una actitud positiva no sólo es más fácil afrontar los problemas graves, sino superar las dificultades, que nos producirá placer y alegría”, señala el  autor de ‘Vive con corazón y Alma’, quien recuerda que nuestros días están contados, por lo que cada momento es valioso y deberíamos disfrutarlo, sin apartar la vida del sufrimiento porque forma parte de nuestra vida, concluye el doctor Dietrich Grönemeyer, uno de los médicos más célebres de Alemania. 
7.-  Vivir en positivo es más útil y eficaz.
Para el genetista Matthieu Ricard, “los optimistas son más realistas y pragmáticos que los pesimistas, se mantienen más serenos y se concentran atenta y selectivamente en los riesgos que les afectan de verdad y reservan sus energías para afrontarlos, en vez de preocuparse inútil e ineficazmente por todo”. 
8.- ¿Hay algo ‘tan terrible’?.
Según el psicólogo cognitivo Rafael Santandreu “nos topamos a diario con numerosas frustraciones y adversidades, pero la gran mayoría no son realmente relevantes ni tienen poder para amargarnos, a menos que se lo concedamos”.
"La pregunta más constructiva para valorar un suceso adverso es ¿en qué medida lo que me ha pasado o podría pasarme me impide hacer algo valioso por mi o por los demás? Al responderla vemos que no hay nada tan terrible como parece y que lo mejor es aprovechar la vida haciendo algo positivo, pase lo que pase”, señala el autor de ‘El arte de no amargarse la vida’.
9.- La esperanza en acción.
Según Luigi Anolli, profesor de Psicología Cultural en la Universidad de Milán-Bicocca (Italia), el principal atributo del optimista es la esperanza, "que le hace pensar que es responsable y protagonista de sus actos, comprometerse activamente a alcanzar los fines deseados y, además, le ayuda a detectar, analizar y valorar las posibilidades y los medios que tiene a su disposición para alcanzar sus objetivos".
10.- Sacando la energía que llevamos dentro.
En su libro 'Guía práctica de Risoterapia', el psicólogo José Elías india que “el estrés y la duda nos mantienen críticos, activos y llenos de vitalidad. Una vida tranquila es un bonito sueño, pero acaba causando desdicha. Los momentos oscuros nos permiten descubrir nuestra fuerza y luz interior. Ante ellos,  hay que hacer lo posible para brillar: leer libros alentadores, meditar, hablar con un referente espiritual”.
Para este psicólogo, "el optimismo inteligente, no ingenuo, es una actitud ante la vida que puede cultivarse, ampliarse y aprenderse, como otras habilidades y, entre otras cosas, se nutre de luchar por nuestros sus sueños, contra viento y marea", algo en lo que coinciden la mayoría de los expertos citados. 


Omar R. Goncebat.  E F E- REPORTAJES/PracticaEspañol

jueves, 6 de noviembre de 2014





Aprendizaje es experiencia, todo lo demás es información”  (Albert Einstein)

    Entendemos aprendizaje aquí como proceso que amplia nuestra capacidad de acción efectiva.
Aprender es actuar ya que éste precisa la voluntad y la acción de desplazarnos desde nuestra situación actual a otra esfera desconocida; llamemos a la situación presente previa al aprendizaje, “zona de confort o conocida” y a los nuevos territorios, aquellos por descubrir, “zona de expansión o desconocida”.

Para emprender el aprendizaje, y por lo tanto la acción, es necesario salir de nuestra zona cómoda, lo que implica tomar conciencia y reconocer que hay algo que no sé, “sé que no
sé” y una voluntad de aprender, “quiero aprender”. Aparece aquí un concepto vital y determinante del éxito en cualquier deporte, individual o de equipo, relación o ámbito de nuestra vida, la Humildad; ésta es la que nos permitirá superar día a día nuestras limitaciones y afrontar la vida y el deporte como un camino de mejora continua. Para apoyar la candidatura de la “humildad” como pilar básico en cualquier área de nuestra vida saco a relucir la declaración de un deportista para referirse a las claves del éxito del equipo: “La humildad y el talento” Xavi Hernández, jugador de la selección española
de fútbol y del FC Barcelona. Un proceso de coaching es un proceso de aprendizaje.

Es entonces cuando debemos preguntarnos, ¿Qué resultados quieres obtener? ¿Qué quieres que ocurra en esta situación? ¿Cuánta responsabilidad estás dispuesto a asumir? ¿Qué eliges tú? ¿Víctima o protagonista?. Todo pasa por tomar conciencia de que, independientemente de las circunstancias, puedo elegir quién voy a ser. El proceso de coaching deportivo es un proceso de aprendizaje en el que asumimos nuestra responsabilidad como protagonistas de nuestra vida, carrera deportiva, profesional o relaciones personales. Mientras el coachee, deportista, entrenador, persona, tenga la creencia de que las limitaciones u obstáculos son consecuencia de factores externos,
el coaching no tendrá eficacia. Por lo tanto el coaching deportivo exige revisar nuestra forma de comunicarnos con nosotros mismos, con los demás, nuestro sistema de creencias
y a partir de este análisis buscar respuestas en primera persona, RESPONSABILIDAD, que generen nuevas alternativas de acción, APRENDIZAJE.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

CÓMO SUPERAR UN MAL MOMENTO...




Cuando pasas por un mal momento, seguramente te sentiste mal emocionalmente hablando, te pones triste, deprimido y no sabes qué hacer.

No te preocupes, presta atención aquí te doy tres tips de cómo cambiar ese estado de ánimo y salir de ese pozo tan oscuro en el cual no encuentras un luz que te guie, por la depresión en la que estas inmerso.

1. No te preocupes, ocúpate

Cuando nos preocupamos nos estamos enfocando en lo malo (el problema a solucionar), nuestra mente deja de buscar soluciones, sin darnos cuenta estamos frenando nuestra creatividad, aquí lo importante no es preocuparnos, si no ocuparnos.

Te preguntaras ¿Ocuparnos en qué?, muy bien: primeramente en ser feliz, tener fe, creer en nuestra capacidad para salir adelante, tener confianza en las decisiones que tomamos, en ser consientes que no todas las cosas depende de nosotros, mas sin embargo nosotros tenemos que dar un 100% y más, de empeño en lo que realicemos para que las cosas salgan bien y estén bien.

Si le ponemos más atención a los malos resultados que estamos teniendo en nuestra vida, seguiremos teniendo más lo mismo, porque la mente esta centrada en esa situación. Lo que debemos de hacer es cambiar nuestra atención en cosas positivas, así, tendremos resultados positivos. Recuerda que el control lo tiene tú mente.

2. Ten paciencia

Cuando nos encontramos en una situación mala por así decirlo, es difícil salir adelante, pero déjame decirte que es temporal, nada es para siempre, así es la vida. Nadie nos dijo que íbamos vivir sin problemas, sin adversidades, todos los seres humanos en nuestro vivir tendremos lecciones de vida y es así como vamos a evolucionar. Sino hay lección no hay evolución, así de simple.

La paciencia es la clave, no te desesperes si las cosas no andan bien.

“La paciencia es amarga pero su fruto es muy dulce”

3. Sonríe

Solo tienes que decir sí a la vida, ser feliz, vivir intensamente cada momento. Eso hará la diferencia, no dejes que los problemas te quiten una sonrisa, no te dejes vencer por la energía negativa que solo te hace daño.

Hay que aprovechar y vivir las cosas buenas que la vida nos ofrece y no distraernos. Las escusas no son validas, que no pase por tu mente lo siguiente, es que no soy inteligente, es que no tengo estudios, es que soy pobre, es que yo no puedo, es que no tengo tiempo, si te crees esto te paralizaras y no podrás resolver nada.

Los seres humanos somos expertos en ponernos obstáculos e inventarnos una y mil excusas para no enfrentar una situación, con esto nos bloqueamos fácilmente y creemos que no podremos. Cambia lo negativo por lo positivo, observa:

Soy inteligente, saldré adelante, nada me detendrá, seré un triunfador (a), no me dejare vencer, todo es posible, di, yo quiero, yo puedo, yo voy.


Estimado lector para finalizar, sueña y cada sueño conviértelo en realidad, lucha por lo que quieres y mantén tu atención en tus metas, no te dejes influenciar por las cosas negativas de la vida. Tengo la plena seguridad que tu puedes, porque tú, eres grande.

Por Jaime Hernández
www.transformacionpersonal.com

El top 10 de los mitos sobre el ayuno intermitente, desmontados

En esta revisión acerca del ayuno intermitente que inicié hace unos días con Come, ayuna y vive más y que pretendo terminar en unas semanas con mis conclusiones después de más de dos años experimentando, no puedo olvidarme de uno de los primeros documentos que leí acerca del tema hace ya unos tres años. Por cierto, también puede interesarte leer antes Qué es el ayuno intermitente y Qué y cuánto comer durante el ayuno intermitente.
Fue Top Ten Fasting Myths Debunked, de Martin Berkhan –el de la foto–, autor del blogLeanGains.
A pesar del trasfondo estético del enfoque dietético de Berkhan –se dedica básicamente a preparar culturistas–, su post me abrió los ojos y despertó suficiente curiosidad en mí para seguir investigando y, sobre todo, experimentando conmigo mismo.
Por eso comparto esta breve síntesis del post original, en el cual, para quien quiera o busque ciencia, Berkhan enlaza a cantidad de estudios y revisiones científicas que dan soporte a lo que dice.

Mito 1. Come con frecuencia para acelerar tu metabolismo

Es cierto que cada vez que comes tu actividad metabólica aumenta durante un tiempo. Digerir y absorber los nutrientes y la energía de la comida genera un gasto energético traducido en un suceso conocido como termogénesis, la capacidad de tu cuerpo por generar calor debido a tus reacciones metabólicas.
La energía consumida durante la digestión es proporcional a la cantidad de calorías y nutrientes ingeridos en la comida. Y Martin no encuentra diferencias termogénicas entre comer 2.700 kcal repartidas en 3 comidas de 900 kcal, 6 comidas de 450 kcal ó 9 comidas de 300  kcal. El efecto termogénico total de la ingestión y digestión al final del día es exactamente el mismo.
De hecho uno de los estudios indexados acerca del efecto termogénico en el que se realizan comparativas similares durante ciclos de 24 horas concluye con que “no hay diferencia entre picotear y atiborrarse”.

Mito 2. Haz comidas más pequeñas y más a menudo para controlar tu apetito

Si bien es cierto que algunos estudios apuntan a que comer con frecuencia puede controlar –que no regular– el apetito, la mayoría de éstos se han realizado con suposiciones poco extrapolables a la vida real, especialemente debido a lo irreal de la composición de los macronutrientes que componían las comidas.
Es decir, no podemos olvidar que los circuitos de saciedad no se estimulan únicamente a través de la cantidad de comida –volumen que ocupa– o de calorías que consumimos, sino de los macronutrientes que componen esa comida –por ejemplo, las proteínas sacian mucho más que los carbohidratos.
Cuando este factor metabólico se tiene en cuenta, algunos estudios sugierene que, efetivamente, comer menos veces al día aunque más cantidad para cada comida favorece al control del apetito.

Mito 3. Haz comidas pequeñas para mantener bajo control tus niveles de glucosa en sangre

Según la mayoría de “expertos” en salud y nutrición, hacer pequeñas comidas con mucha frecuencia te ayudará a evitar ataques de hambre, a mantener ciertos niveles de energía y a mantenerte mentalmente centrado. Al contrario de lo que suele creer la gente, los niveles de glucosa son regulados extremadamente bien por nuestro organismo en las personas sanas; no sube y baja repentinamente como una montaña rusa y no cae en picado por estar unas horas sin comer, un día entero sin comer o incluso una semana entera sin comer.
Si fuera así, ¿te imaginas las consecuencias evolutivas que hubiera provocado tal suceso? Porque no debemos olvidar que la disponibilidad de comida instantánea es un privilegio del que gozamos hace muy poco tiempo, evolutivamente hablando. Si el hombre, como otros tantos animales, no hubiera desarrollado mecanismos para sobrevivir a periodos de ayuno y hambruna, hoy no podríamos contarlo.
Mantener ciertos niveles estables de glucosa es una de las primeras prioridades de nuestro organismo y gozamos de mecanismos que nos permiten hacerlo bajo condiciones extremas. Estudios apuntan que puedes estar sin comer 23 horas, después correr 90 minutos a un intensidad relativamente alta y tus niveles de azúcar se habrán mantenido idénticamente estables del mismo modo que si hubieras comido normalmente. De hecho, son necesarios hasta 3 días en ayunas para que tu estado mental empiece a verse afectado.

Mito 4. Ayunar confunde a tu cuerpo como si estuvieras en un periodo de hambruna

Como hemos visto, que nos adaptáramos a la hambruna jugó un papel muy relevante en nuestra evolución y supervivencia. Ralentizar nuestro metabolismo durante la hambruna nos permitió vivir más tiempo conforme se incrementaba la posibilidad de que encontráramos algo para comer. Pero hambruna significa literalmente hambruna; no quiere decir saltarse una comida o no comer en 24 horas, o incluso no comer en tres días. Es una idea ridícula.
De hecho, según algunos estudios el cuerpo no entra en “modo hambruna” hasta pasadas 60 horas de ayuno, y otros apuntan hasta 72-96 horas de ayuno para alcanzar tal estado.
Es más, paradójicamente, a corto plazo el ayuno acelera tu metabolismo entre un 3 y un 10% durante las primeras 36 horas de ayuno, algo que tiene mucho “sentido común evolutivo”. Algunas “hormonas excitantes” –como la epinefrina– nos permiten estar más atentos y vivos para buscar comida –acelerando tu metabolismo–, algo que sueles hacer cuando estás realmente hambriento. Obviamente, la inversión energética que requiere este estado no se puede mantener a largo plazo, ya que sería contraproducente para la supervivencia.

Mito 5. Mantén tus niveles de aminoácidos estables ingiriendo proteínas cada 2 ó 3 horas. El cuerpo sólo puede absorber 30 gramos de proteína de una sentada

De nuevo, como cada vez que se utiliza la palabra “frecuencia” al hablar sobre alimentación, se hace necesario observar el asunto desde una perspectiva evolutiva. Eso ya es suficiente para desmitificar la mayoría de creencias dietéticas que tenemos en la actualidad.
La única verdad respecto a la cantidad de proteínas es que cuanta más ingieres más tiempo necesitas para digerirla. Y realmente se necesita muchísimo tiempo para digerirla, por eso sacia más que el resto de macronutrientes.
Además, una vez más se confunde cantidad con calidad. A niveles de absorción, hay una gran diferencia entre hacer una comida alta en proteínas  acompañadas grasas y carbohidratos de calidad a comerte una pizza.
He aquí uno de los clientes de Berkhan mostrando unos “evidentes” síntomas de catabolismo y pérdida de masa muscular por su ineficiente absorción proteica y periodos de ayuno diario de 16 horas

Mito 6. Ayunar te hace perder masa muscular

Otra gran creencia. Si no comes proteínas a menudo, vas a perder tu masa muscular.
¿Lo desmontamos? Como veíamos al tratar el mito anterior, cuando ingieres una cantidad importante de proteína en una sola comida, su digestión y disponibilidad proteica se alarga durante muchísimo tiempo, el suficiente como para que tus músculos tengan “alimento” durante largos periodos de ayuno.
Sólo durante ayunos muy prolongados este mito se convierte en cierto. Esto ocurre cuando el glucógeno hepático se agota y nuestros aminoácidos, gradualmente, se transforman en energía a través de la gluconeogénesis. Obviamente, esto dejar de tener importancia durante la práctica del ayuno intermitente cuando nuestras comidas constan de un importante aporte proteico y una cantidad de carbohidratos y grasas que compensen la depleción hepática.

Mito 7. Saltarte el desayuno es malo y te hará engordar

Este tema ya lo traté en la serie ¿Cuál es la comida más importante del día?:
Una vez más, la macrocomposición de las comidas posteriores al ayuno son las que determinan la relativa verdad de este mito. No es tanto cuánto comes, sino qué efectos hormonales provoca lo que comes.
Por supuesto que si te saltas el desayuno y el resto del día te dedicas a comer basura y carbohidratos por un tubo, vas a engordar irrmediablemente.

Mito 8. Ayunar dispara tus niveles de cortisol

Ya sabemos que el cortisol –conocida como hormona del estrés– nos estimula especialmente por la mañana y durante el día para mantenernos activos, incrementando nuestra presión sanguínea, regulando nuestro sistema inmune y ayudándonos a digerir todos los macronutrientes. En torno a la actividad física, el cortisol ayuda a movilizar las grasas, incrementar la intensidad del esfuerzo físico y experimentar cierta euforia. Tratar de disminuir los niveles de cortisol durante el ciclo normal diurno es una tontería. Otra cosa muy distinta es mantener crónicos los niveles altos de cortisol, algo que ya comenté en Qué es el estrés crónico y 5 formas de estrés crónico que estás pasando por altoalgo que sí nos lleva a la pérdida de masa muscular, el aumento del apetito y la depresión.
Hay varias estudios que demuestran que el ayuno intermitente a corto plazo no afecta en los niveles medios de cortisol. No hay pruebas que sustenten tal mito. Las únicas que hay se refieren a periodos muy largos de ayuno y restricciones calóricas severas, algo que no tiene nada que ver con la práctica del ayuno intermitente.

Mito 9. Entrenar en ayunas te consume. Perderás músculo y no tendrás fuerza

Varios estudios apuntan a que el ayuno intermitente no tiene ningún impacto sobre las capacidades anaeróbicas, mientras que los efectos que provocan cierta disminución del rendimiento en las capacidades aeróbicas pueden deberse más a la deshidratación durante el esfuerzo en ayunas que no por el hecho de no haber comido nada.
Es más, otros estudios determinan que la fuerza en sí no ve afectada incluso hasta 3 días y medio de ayuno.

Mito 10. Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo

Relacionado con el ayuno encontramos la creencia de que debes reducir tu ingestión de carbohidratos conforme avanza el día para no almacenarlos en forma de grasa.
Estudios que han observado este patrón durante el Ramadán han concluido con que ayunar durante el día y darse festines durante la noche tiene efectos neutros o incluso positivos en el porcentaje total de grasa acumulada en el cuerpo y otros parámetros de salud.
Por otro lado, existen cantidad de estudios que no tienen nada que ver con el Ramadán y ayunos extremos donde se demuestra que no hay efecto alguno sobre el peso corporal por comer durante las últimas horas del día.


martes, 4 de noviembre de 2014


No te conviertas en esclavo de tu ser inferior. Tú puedes controlar tus pensamientos, no asumas que es inevitable el que ellos te controlen desde aquellas falsas ideas que provienen de voces inferiores. En ti habitan dos seres, uno inferior y uno superior. Deja que el ser superior gobierne tu vida, aquel ser de pensamientos elevados, libre de mezquindades y dramillas cotidianos.
                    Ana C Blum