miércoles, 4 de febrero de 2015

LA TAN VALORADA LECHE ANIMAL, ES UN ALIMENTO QUE PUEDE PRODUCIR GRAVES ENFERMEDADES

La leche, ese producto pernicioso para los seres humanos

El ser humano es el único mamí­fero que ingiere leche procedente de otro animal pasado el periodo de lactancia. Y lo hace a pesar de saberse que la leche que produce cada mamí­fero es especí­fica para su especie.
La leche animal y sus derivados -nata, queso, yogures, helados, batidos, etc.- se encuentran actualmente entre los alimentos de mayor consumo del mundo. Se alaban sus propiedades nutritivas, lo ricos que son y lo imprescindibles que resultan para mantener los huesos sanos merced a su riqueza en proteí­nas, vitaminas y minerales, especialmente el calcio. Pero, ¿es eso verdad, o más bien se trata de productos no precisamente saludables que causan muy diversas patologí­as?
El ser humano es único en la naturaleza por múltiples razones, destacando entre ellas el hecho de que se trata del único mamí­fero que ingiere leche procedente de otro animal pasado el periodo de lactancia. Y lo hace a pesar de saberse que la leche que produce cada mamí­fero es especí­fica para su especie y que la naturaleza la ha hecho idónea para las necesidades de su crí­a y no para las de otra. Es más, la madre Naturaleza previó que los mamí­feros -es decir, los animales que maman- obtengan la leche directamente de las mamas de sus madres sin contacto con agente externo alguno ya que se trata de una sustancia que se altera y contamina con gran facilidad. Los humanos, sin embargo, en el convencimiento de que es sano seguir tomándola siendo ya adultos, hemos alterado hasta las leyes de la naturaleza para poder mantenerla en condiciones adecuadas de consumo. Y, sin embargo, son muchas las evidencias que indican que tan preciado lí­quido está detrás de muchas de las dolencias que hoy nos aquejan.
Obviamente, la composición de cada leche varí­a en función del animal, de la raza, del alimento que haya recibido, de su edad, del periodo de lactancia, de la época del año y del sistema de ordeño, entre otras variables. Y si bien su principal componente es el agua su presunto interés nutritivo radica en que además contiene grasas (ácidos grasos saturados y colesterol), proteí­nas (caseí­na, lactoalbúminas y lactoglobulinas), hidratos de carbono (lactosa, fundamentalmente), vitaminas (cantidades moderadas de A, D y del grupo B) y minerales (fósforo, calcio, zinc y magnesio). Las proporciones dependen ya del tratamiento que se haya dado a la materia prima por lo que no contiene la misma grasa la "leche entera" que la "leche descremada". Ahora bien, ¿es realmente saludable ingerir leche y productos lácteos? Porque, no sólo son muchos los investigadores que discrepan de esa opinión, sino que hay cada vez más estudios que cuestionan esa aseveración.

El problema del calcio

La razón fundamental por la que los nutricionistas occidentales -no así­ los orientales- recomiendan tomar leche y sus derivados es porque la consideran muy nutritiva y especialmente rica en calcio, agregando que la ingesta periódica de ese mineral es imprescindible para mantener la salud, sobre todo la de los huesos. Y en ese convencimiento muchas personas beben cantidades importantes de ella al punto de que algunas -es el caso de millones de norteamericanos- prácticamente la toman en lugar de agua. Sin embargo, es precisamente en Estados Unidos, el mayor consumidor mundial de leche, donde más incidencia de osteoporosis hay entre su población. ¿Alguien puede explicar razonadamente tan singular paradoja?
Lógicamente, no puede extrañar que cada vez más expertos alcen su voz abiertamente afirmando que la leche y sus derivados no sólo no son alimentos adecuados para el ser humano sino que ni siquiera constituyen una buena fuente de calcio porque una cosa es la cantidad de ese mineral presente en ella y otra muy distinta su biodisponibilidad. Además, está por ver si la necesidad de él que precisa el organismo es la que publicitan las empresas lácteas.
Resultan ilustrativos a ese respecto los resultados del estudio que con 78.000 mujeres de entre 34 y 59 años llevaron a cabo durante 12 años varios profesores de la Universidad de Harvard en Estados Unidos y que fue publicado en el American Journal of Public Health en 1997. Porque sus conclusiones desmienten la tesis de que un mayor consumo de leche u otras fuentes alimenticias de calcio por mujeres adultas las proteja de fracturas propias de la osteoporosis como son las de cadera o antebrazo.
También es interesante recordar el Proyecto Cornell Oxford-China de Nutrición, Salud y Medio Ambiente que se inició en 1983 con un estudio pormenorizado de los hábitos cotidianos de 6.500 habitantes de 65 provincias dispersas de la China rural ya que constituye una de las investigaciones más rigurosas y concluyentes efectuadas en materia de salud. Y ese trabajo demostró -entre otras cosas- que la leche animal desmineraliza a los adultos. Es decir, se comprobó que las mujeres que no tomaban leche de vaca y su único alimento eran el arroz, los vegetales, la soja y sus derivados no padecí­an osteoporosis. Y que, sin embargo, si dejaban esa dieta e introducí­an la leche de vaca sus niveles de calcio bajaban y aumentaba la incidencia de esa patologí­a.
Gracias a las investigaciones llevadas a cabo por el doctor John McDougall -médico nutricionista del St Helena Hospital de Napa (California, Estados Unidos)- sabemos también que la mujeres de la etnia bantú no toman leche pero sí­ calcio procedente de fuentes vegetales y, sin embargo, a pesar de que tienen una media de 10 hijos y los amamantan durante largos periodos, no padecen osteoporosis.
Otro ejemplo de la relación entre leche y osteoporosis lo constituye el trabajo del doctor William Ellis, ex presidente de la Academia Americana de Osteopatí­a Aplicada, quien estableció que las personas que toman de 3 a 5 vasos de leche diarios presentan los niveles más bajos de calcio en sangre. Agregando que tomar mucha leche implica ingerir grandes cantidades de proteí­nas lácteas y éstas producen un exceso de acidez que el organismo intenta compensar mediante la liberación de minerales alcalinos.
En esa misma lí­nea se expresa un estudio publicado en el American Journal of Clinical Nutrition que afirma que el exceso de proteí­nas de la leche es uno de los factores más importantes en el avance de la osteoporosis. En dicho estudio -publicado ya en 1983- se demostraba que hasta la edad de 65 años las mujeres que no toman leche y son vegetarianas tienen un 18% de pérdida de hueso mientras las omní­voras padecen una pérdida ósea del 35%.
Y estudios más recientes muestran que con una ingesta de 75 gramos diarios de proteí­na láctea se pierde más calcio en la orina del que se absorbe a través de la dieta.
A todo esto hay que añadir que la relación calcio/fósforo de la leche de vaca no es adecuada para el ser humano, pues su contenido es demasiado elevado en fósforo y por eso su ingesta acidifica el organismo. Con las numerosas implicaciones negativas para la salud que ello implica.

La opinión de Jean Seignalet

El finado doctor Jean Seignalet -hematólogo, inmunólogo, biólogo, catedrático de Medicina de la Universidad de Montpellier durante muchos años y autor de más de doscientas publicaciones en prestigiosas revistas médicas- denunció en su obra La Alimentación, la 3ª Medicina que muchas patologí­as y la proliferación actual de otras se debe básicamente a cinco razones: el consumo de cereales domésticos, la ingesta de leche animal y sus derivados, la cocción de los alimentos, el refino de los aceites y la contaminación alimenticia con la consiguiente carencia de vitaminas y minerales. Afirmando en lo que a la leche se refiere lo siguiente: "Muchas personas piensan que prescindir de la leche puede provocarles pérdida de calcio y problemas como la osteoporosis pues la televisión, la prensa y la mayorí­a de los médicos repiten que la solidez de los huesos depende de su cantidad de calcio y sólo el consumo diario de productos derivados de la leche puede aportarles en cantidad suficiente ese precioso calcio. Sin embargo, yo digo firmemente que NO. El peligro de la falta de calcio es una ilusión. Es cierto que la leche de vaca es rica en calcio pero una vez en el tubo digestivo humano la inmensa mayorí­a del mismo es precipitado en forma de fosfato de calcio y expulsado a través de las heces fecales. Sólo una pequeña parte es absorbida. El calcio asimilable es aportado en cantidad más que suficiente por los vegetales: hortalizas, legumbres secas, verduras, carnes crudas y frutos secos y frescos. Además el calcio es un mineral muy abundante en el suelo donde es recuperado por las raí­ces de las plantas. En definitiva, eliminar de la alimentación la leche animal no provoca carencia de calcio. Al contrario, el régimen hipotóxico -desprovisto de derivados de la leche- acompañado de magnesio y silicio bloquea 70 veces de cada 100 la evolución de la osteoporosis e incluso permite a veces recuperar parte del terreno perdido".

La caseína de la leche

Mencionábamos al describir la composición de la leche que una de sus proteí­nas principales es la caseí­na. Pues bien, se sabe que el niño lactante asimila completamente las caseí­nas de la leche materna... pero no las de la leche de vaca. Tales proteí­nas sólo se digieren parcialmente por el efecto neutralizador de la leche sobre la acidez gástrica, indispensable para su ruptura.
¿Y qué efectos provoca esa sustancia viscosa que es la caseí­na animal en nuestro organismo? Pues hay que decir que en algunas personas se adhiere a los folí­culos linfáticos del intestino impidiendo la absorción de otros nutrientes (de hecho la caseí­na se utiliza como pegamento para papel, madera, etc.). Además su hidrolización parcial tiene otras consecuencias. Por ejemplo, desembarazarse de sus residuos metabólicos supone un gasto energético suplementario para el organismo y puede provocar problemas inmunológicos. Así­, en personas que presentan deficiencias de inmunoglobulinas IgA esta proteí­na pasa al torrente sanguí­neo y genera gran variedad de reacciones autoinmunes (las mencionaremos más adelante al hablar de las enfermedades relacionadas con el consumo de leche). Y si tenemos en cuenta -como se recoge en un informe del Memorial Kettering Hospital de Nueva York (Estados Unidos)- que la deficiencia de antí­genos IgA es uno de los problemas más comunes en cuanto a deficiencias inmunitarias el problema pasa a tener dimensiones mucho más preocupantes.

Las grasas de la leche

La leche humana contiene 45 gramos de lí­pidos por litro, de los que el 55% son ácidos grasos poliinsaturados y un 45% saturados. Y tiene, sobre todo, un elevado contenido en ácido linoleico, precursor de prostaglandinas y leucotrienos antiinflamatorios. En cambio la leche de vaca -la más consumida- contiene un 70% de ácidos grasos saturados y un 30% de poliinsaturados. Una estructura que favorece la formación de prostaglandinas y leucotrienos inflamatorios. Además, ese 30% de poliinsaturados pierde sus propiedades cuando por efecto del calor -entre 40 y 45 Cº- se desnaturalizan y ya no pueden ser precursores de sustancias antiinflamatorias. Por lo que la leche tratada para poder ser consumida es ¡una sustancia 100% inflamatoria!
Por otra parte, la pasteurización y la homogeneización provocan que las grasas saturadas atraviesen las paredes intestinales en forma de pequeñas partí­culas no digeridas, lo que inexorablemente aumenta los niveles de colesterol y grasas saturadas en sangre. Además, el contenido en colesterol de la leche es superior al de otros alimentos famosos por ser ricos en ese elemento. De hecho, algunos paí­ses ya han retirado la leche de la lista de alimentos fundamentales para la dieta porque se ha observado que los niños que acostumbran a tomar varios vasos de leche al dí­a tienen sus arterias en peores condiciones que los que no la toman. Una información que, curiosamente, no parece haber llegado a Estados Unidos, pues según su Departamento de Agricultura casi el 40% de la comida diaria que ingieren los norteamericanos consiste en leche y/o productos lácteos. Lo cual significa que un estadounidense medio toma diariamente sólo con los productos lácteos 161 miligramos de colesterol. Y eso es tanto como ingerir ¡53 lonchas de tocino al dí­a! Y luego se extrañan de que la cuarta parte de la población norteamericana sea obesa o padezca sobrepeso.
Añadiremos finalmente un dato importante que aporta el ya mencionado doctor John McDougall: en el afán por aumentar sus ventas la industria lechera relaciona el contenido de grasa de la leche... con el peso. Lo que le permite decir que la de vaca contiene "sólo" un 2% de grasa por cada 100 gramos. Y, claro, dicho así­ parece que estemos hablando de un producto bajo en grasa. Sin embargo debemos entender que el 87% de la leche es agua por lo que si descartamos ésta el porcentaje real de grasa sobre la sustancia sólida es mucho mayor. ¡Y no hablemos ya de la leche condensada!

La carga hormonal

Conviene saber también que la leche contiene aproximadamente 59 tipos diferentes de hormonas -pituitarias, esteroideas, adrenales, sexuales, etc.- siendo las más importantes las hormonas del crecimiento cuya acción, unidas a la riqueza proteica de la leche de vaca, hacen posible el rápido crecimiento de los terneros de forma que en breve plazo llegan a doblar su peso. Y es evidente que los humanos no tenemos precisamente esa necesidad. Además, niveles elevados de esa hormona, unidos a otros tóxicos, se consideran hoy causa de la aparición de diversas enfermedades degenerativas.
Hay que añadir a ese respecto que resulta kafkiano tener que reseñar que ya en 1994 la Food and Drug Administration (FDA) -es decir, la agencia del medicamento norteamericana- aprobó que la compañí­a Monsanto usara la Hormona Recombinante de Crecimiento Bovino (rBGH) -también conocida como bovine somatotropin o rbST- para aumentar la producción de leche en las vacas entre un 10 y un 25%. Porque según se publicó en The Ecologist en 1998 "el uso de rBGH incrementa los niveles de otra hormona proteica -el factor de crecimiento 1 tipo insulina (IGF-1)- en la leche de las vacas. Y dado que el IGF-1 es activo en los humanos -causando que las células se dividan- algunos cientí­ficos piensan que una ingesta de leche tratada con altos niveles de rBGH podrí­a dar paso a la división y crecimiento incontrolados de células en los humanos. En otras palabras: cáncer". De hecho, son tantos los peligros potenciales de esa hormona que su uso está prohibido actualmente en Canadá y la Unión Europea, así­ como en otros paí­ses.
La profesora Jane Plant, autora del libro Your life in your hands (Tu vida en tus manos), explica en él que el IGF-1 es además especialmente activo durante la pubertad y el embarazo. En el caso de las niñas púberes -explica- esta hormona estimula el tejido de la mama para que crezca. Y durante el embarazo ensancha los tejidos mamarios y los conductos de la leche materna para favorecer la lactancia. Agregando con rotundidad: "Niveles altos de esta hormona incrementan hasta tres veces el riesgo de padecer cáncer de mama o de próstata por parte de quienes consumen tanto la leche como la carne de las vacas lecheras. Y en contra de la afirmación de que la pasteurización la destruye entiendo que la caseí­na evita que eso ocurra y que la homogeneización facilita que la IGF-1 alcance el torrente sanguí­neo. Asimismo, los propios estrógenos que se añaden a la leche bovina son otro de los factores que estimulan la expresión nociva de esta hormona y que, indirectamente, acaban provocando la aparición de tumores".

Tóxicos en la leche

Debemos añadir que la leche puede además estar contaminada por productos quí­micos, hormonas, antibióticos, pesticidas, pus procedente de las mastitis -tan frecuentes en la vacas ordeñadas permanentemente-, virus, bacterias, priones... Sin olvidar que hoy se "enriquece" tanto la leche como los productos lácteos con aditivos, vitaminas y minerales sintéticos, semillas, plantas, frutas, proteí­nas, ácidos grasos... En algunos casos, por cierto, con grasa de animales distintos. Con lo que uno puede estar ingiriendo leche de vaca enriquecida con grasa de cerdo... sin saberlo.
¿Y cuáles son las sustancias tóxicas que con más frecuencia puede uno encontrarse en un vaso de leche de vaca, la más consumida? Pues son éstas:
  • Metales y plásticos. El equipo utilizado en la explotación ganadera para obtener, conducir o almacenar la leche puede contaminarla. De hecho se ha llegado a detectar en ella hierro, cobre, plomo, cadmio, zinc, etc., o sus aleaciones. Lo que puede provocar una actividad catalí­tica nefasta sobre las reacciones de oxidación que se producen en ella.
  • Detergentes y desinfectantes. Hablamos de formol, ácido bórico, ácido benzoico, sales alcalinas, bicromato potásico, etc., sustancias que se emplean en la limpieza y desinfección del material que se pone en contacto con la leche. Su uso está justificado ya que el agua por sí­ sola es incapaz de arrastrar los restos de materia orgánica y destruir las bacterias que contaminan las instalaciones y que pueden pasar a la leche.
  • Pesticidas y fertilizantes. En la comida que se da a las vacas se pueden encontrar compuestos quí­micos con los que se ha procurado tanto el incremento de las cosechas como su mejor conservación. En este grupo se incluyen acaricidas, nematicidas, fungicidas, rodenticidas y herbicidas. Compuestos quí­micos -DDT, dieldrin, lindano, metoxiclor, malation, aldrí­n, etc.- que pueden ocasionar cáncer.
  • Micotoxinas. Procedentes del alimento que se da a las vacas cuando éste está contaminado por mohos, muy especialmente por el aspergillus flavus.
  • Antibióticos y otros fármacos. Actualmente se emplean de forma habitual en el tratamiento y prevención de las enfermedades infecciosas y parasitarias de las vacas pero pueden pasar a la leche contaminándola. Un problema que se agrava al saber que el uso excesivo y continuado de estos fármacos en animales ha acabado provocando que determinadas cepas de gérmenes patógenos se hayan hecho resistentes y al pasar a los humanos éstos encuentren dificultades para superar la enfermedad con antibióticos. Por eso es peligroso el consumo de leche extraí­da de vacas así­ tratadas. Ya en 1976 el diario Daily Herd Management publicaba que "la mayorí­a de las fábricas [de leche] usan cerca de 60 clases de tratamientos quí­micos [antibióticos] para tratar la hinchazón de pezón después de cada ordeñada y para reducir la propagación de mastitis (inflamación de ubres) en sus rebaños. Hay evidencia de que algunas de esas zambullidas quí­micas dejan residuos en la leche que pueden ser peligrosos para los humanos". Diez años después todo seguí­a igual y el prestigioso The New York Times afirmaba que "los residuos de antibióticos en la leche están causando reacciones alérgicas en algunas personas debido a tratamientos rutinarios para prevenir la hinchazón de los pezones de las vacas y programas de infusión en las fábricas lecheras."
  • Contaminación radioactiva. Es otro de los problemas que preocupan en la actualidad y si bien los residuos producidos por el uso especí­fico de la energí­a nuclear no ocasionan problemas más que en raras ocasiones es necesario prestar atención.
  • Dioxinas. Estos derivados del cloro merecen atención especial. Además de estar relacionados con el cáncer de pulmón y los linfomas la exposición a las dioxinas se ha relacionado con la diabetes, los problemas de desarrollo del niño y diversos desarreglos del sistema inmune.

Enfermedades relacionadas con el consumo de leche

Ante todo lo expuesto son cada vez más las voces que alertan de la posible relación -más o menos directa- entre el consumo de leche y las dolencias que se relacionan a continuación:
  • Anemia ferropénica. El doctor Frank Oski -director del Departamento de Pediatrí­a de la Escuela de Medicina de la Universidad de Johns Hopkins (Estados Unidos)- asevera en su libro Don't Drink Your Milk! (¡No bebas tu leche!) que en su paí­s entre el 15 y el 20% de los niños menores de 2 años sufren anemia por deficiencia de hierro y que la mitad del resto de las anemias que se producen en Estados Unidos están relacionadas con el consumo de leche y sus derivados por los pequeños sangrados gastrointestinales que la leche puede provocar.
  • Artritis Reumatoidea y Osteoartritis. Está constatado que los complejos antí­geno-anticuerpo generados por la leche se depositan a veces en las articulaciones provocando su inflamación y entumecimiento. Estudios realizados en la Universidad de Florida (Estados Unidos) confirman que los sí­ntomas se agravan en pacientes con Artritis Reumatoidea que consumen leche. Por otro lado, en un artí­culo publicado en la revista Scandinavian Journal of Rheumatology se afirmaba que en personas afectadas de esa patologí­a que dejaron de ingerir lácteos y tomaron sólo agua, té verde, frutas y zumos vegetales entre 7 y 10 dí­as la inflamación y el dolor disminuyeron significativamente. Agregando que cuando alguno volví­a a una dieta lacto-ovo-vegetariana los sí­ntomas reaparecí­an. Por su parte, un grupo de investigadores israelí­es demostró en 1985 -por primera vez- que la leche puede inducir también la artritis reumatoidea juvenil. La asociación de la leche con la artritis reumatoidea del adulto ya se habí­a establecido anteriormente pero no se habí­a hallado ninguna asociación con la juvenil hasta el hallazgo de esos cientí­ficos.
  • Asma. Se sabe que la leche puede estimular la producción excesiva de moco en las ví­as respiratorias y que la alergia a la leche es causa de asma. Además está completamente demostrado que los niños con exceso de moco y dificultades respiratorias a los que se les retira la leche de vaca mejoran de forma sorprendente.
  • Autismo. Investigadores italianos descubrieron que los sí­ntomas neurológicos de los pacientes autistas empeoran cuando consumen leche y trigo. Se cree que los péptidos de la leche pudieran tener un efecto tóxico en el sistema nervioso central al interferir con los neurotransmisores. En sus investigaciones los doctores de la Universidad de Roma notaron una mejorí­a marcada en la conducta de esos enfermos tras dejar de ingerirla ocho semanas. En su sangre habí­a altos niveles de anticuerpos contra la caseí­na, la lactoalbúmina y la betalactoglobulina.
  • Cáncer de estómago. Investigadores del Instituto Nacional de Salud Publica de Morelos (México) encontraron un aumento significativo del riesgo de contraer cáncer de estómago en pacientes que consumí­an productos lácteos. En los que además consumí­an carne el riesgo se triplicaba.
  • Cáncer de mama. La leche está considerada por muchos expertos causa directa de este "tipo" de cáncer. Si a ello añadimos la influencia que tiene la hormona insulí­nica las probabilidades de sufrirlo aumentan considerablemente en las grandes consumidoras de leche (Discovery DSALUD publicará el mes que viene un artí­culo sobre este importante asunto que tanto preocupa a las mujeres).
  • Cáncer de ovarios. La galactosa -uno de los azúcares de la leche- se ha relacionado también con el cáncer de ovarios. Algunos investigadores consideran que las mujeres que beben más de un vaso de leche entera al dí­a tienen tres veces más probabilidades de contraer cáncer de ovarios que las que no lo ingieren.
  • Cáncer de páncreas. Investigadores de la Universidad de Harvard (Estados Unidos) afirman que existe una relación "positiva y fuerte" entre el cáncer del páncreas y el consumo de leche, huevos y carne.
  • Cáncer de próstata. Un estudio presentado hace más de veinte años en una reunión de la American Association of Cancer Research en San Francisco y publicado en Oncology News ya revelaba, según el doctor Chan -epidemiólogo de la Universidad de Harvard-, que el consumo de mucha leche y sus derivados está asociado con un incremento del riesgo de cáncer de próstata en los hombres. Explicando que ello se puede deber a que el alto contenido de calcio de la leche hace disminuir la cantidad de vitamina D del cuerpo, encargada de proteger del cáncer de próstata a pesar de que la propia leche la contiene. Epidemiólogos italianos del Aviano Cancer Center calcularon ese aumento del riesgo y establecieron que es 1,2 veces mayor entre quienes beben de 1 a 2 vasos de leche diaria que entre los que no la consumen. Sin embargo, si se toman dos o más vasos de leche al dí­a el nivel de riesgo de padecer ese cáncer aumenta a 5.
    Otro estudio -realizado por el mismo equipo de investigadores de la Universidad de Harvard- descubrió que los hombres que consumen grandes cantidades de leche y/o lácteos tienen un 70% de riesgo de contraer cáncer de próstata. Opinión que comparte un grupo de cientí­ficos noruegos de la Universidad de Oslo quienes afirman que consumir leche es un riesgo para contraer cáncer de próstata. Añadiendo que, sorprendentemente, el consumo de leche desnatada está asociado con un mayor incremento que la leche entera.
  • Cáncer de pulmón. Investigadores holandeses concluyeron en 1989 que las personas que toman tres o más vasos de leche diaria tienen dos veces más probabilidad de desarrollar cáncer de pulmón que los que no la toman. Y que, sin embargo -contra lo que afirman sus colegas noruegos- las personas que toman esa misma cantidad pero de leche desnatada parecen estar más protegidas. También se coligió en el Roswell Park Memorial Institute de Nueva York que entre las personas que beben tres o más vasos de leche entera al dí­a aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón en un 200% (comparado con aquellos que nunca la toman). Además se ha documentado que existe relación directa entre la hormona somatotropina y el cáncer de pulmón, y entre éste y las dioxinas que contaminan la leche.
  • Cáncer de testí­culos. Investigadores británicos descubrieron que también hay relación entre el cáncer testicular y el consumo de leche. El riesgo encontrado fue 7,19 veces mayor que en la población general y aumenta en un 1,39 por cada cuarto de leche adicional que se consume.
  • Cataratas. Hay una creciente evidencia de la relación entre el consumo de leche y las cataratas. Según diversos estudios cientí­ficos las poblaciones humanas que consumen grandes cantidades de productos lácteos tienen mayor incidencia de cataratas que aquellos que los evitan. Este defecto se ha relacionado con la lactosa y la galactosa. Siendo la relación más evidente entre la mujeres que entre los hombres. El tipo más frecuentemente es la catarata cortical.
  • Colitis ulcerosa. También el consumo de leche se ha asociado a esta dolencia.
  • Colon irritable. Hay diversos estudios que vinculan igualmente la ingesta de leche con el desarrollo de esta patologí­a.
  • Diabetes Mellitus Tipo I. Diferentes investigaciones demuestran que los lactantes alimentados con leche de vaca presentan un mayor riesgo de padecer diabetes insulinodependiente -conocida como diabetes tipo I- ya desde su niñez. Un estudio publicado en la Revista de Medicina de Nueva Inglaterra identifica la leche como "elemento responsable o factor desencadenante en algunas personas genéticamente sensibles" . Los médicos que realizaron la investigación descubrieron que los diabéticos analizados tení­an unos niveles de anticuerpos más altos de lo normal que reaccionaban con una proteí­na de la leche llamada suero de albúmina bovina atacándola como invasora y destruyéndola. Pero resulta que -¡fatal coincidencia!- una sección de esa proteí­na es casi idéntica a una proteí­na de la superficie de las células productoras de insulina por lo cual, según afirman, las defensas de las personas sensibles a ella terminan atacando a sus propias células causando así­ su autodestrucción. Por lo que coligen que eliminar la leche y sus derivados de la dieta infantil podrí­a disminuir drásticamente la incidencia de este tipo de diabetes.
  • Dolores abdominales sin intolerancia a la lactosa. Existe una estrecha correlación -no discutida- entre la indigestión que causa la lactosa, la intolerancia a la lactosa y la intolerancia a la leche.
  • Enfermedad de Crohn. El doctor John Hermon-Taylor -director del Departamento de Cirugía de la Escuela de Medicina del Hospital St. George (Gran Bretaña)- afirma tras estudiar la enfermedad de Crohn durante 20 años que la Paratuberculosis -una subespecie delMycobacterium Avium- está indudablemente asociada a esa patología. Y que ese microorganismo se transmite fundamentalmente a través de la leche porque la pasteurización no la destruye. En un estudio realizado entre 1990 y 1994 sobre envases para leche se encontró con que el 7% estaba contaminado con la Paratuberculosis.
  • Enfermedades coronarias. Numerosos investigadores relacionan algunos componentes de la leche -el colesterol, las grasas, su alto contenido en calcio, la presencia de xantina oxidasa, etc.- con este tipo de dolencias. En el caso de la enzima bovina xantina oxidasa se sabe que sólo causa problemas cuando la leche es homogeneizada y que su daño se centra en los vasos sanguíneos. La posible explicación está en que esta enzima atravesaría intacta las paredes intestinales, se trasladaría a través de la sangre y destruiría el masmógeno, uno de los componentes de las membranas de las células que forman el tejido cardiaco. Uno de esos investigadores es el doctor Kurt Oster, jefe del servicio de Cardiología del Hospital Park City en Bridgeport (Estados Unidos). Durante un periodo de casi cuatro años Oster estudió a 75 pacientes que sufrían angina de pecho y arteriosclerosis. Pues bien, se eliminó la leche de sus dietas y se les dio ácido fólico y vitamina C -ambas combaten la xantina oxidasa- y en todos los casos el dolor disminuyó. Es más, a ese respecto el doctor Kurt Esselbacher -miembro de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard- afirma sin tapujos: "La leche homogenizada, debido al contenido de xantina oxidasa, es una de las mayores causas de enfermedades coronarias en Estados Unidos".
    Hay también estudios realizados en Rusia según los cuales quienes beben tres o más vasos de leche al día tienen 1,7 más probabilidades de padecer enfermedades isquémicas cardíacas que quienes no la consumen. Igualmente se sabe que el consumo habitual de productos lácteos aumenta el colesterol malo (LDL) sin afectar al bueno (HDL) por lo que ya en sí mismos constituyen un factor de riesgo. Y debemos añadir que el consumo de proteínas lácteas parece tener relación directa con la mortalidad coronaria ya que se ha comprobado que los anticuerpos creados contra la caseína activan el sistema plaquetario estimulando la trombogénesis. Además se las relaciona con la inflamación de las paredes de las arterias favoreciendo así el proceso arteriosclerótico.
    En cuanto al calcio de la leche cabe decir que parece existir relación entre el endurecimiento de las arterias y el excesivo contenido de este mineral en sangre.
    Añadiremos que la leche desnatada se ha asociado con enfermedades coronarias no isquémicas en hombres mayores de 45 años y en mujeres mayores de 75. Se cree que las proteínas de la leche contribuyen a la formación de la homocisteina. Para muchos la conjunción de este tipo de leche, la lactosa, el calcio y la homocisteína podría ser responsable de la calcificación de las arterias.
  • Esclerosis múltiple. Científicos de la Universidad de Michigan (Estados Unidos) están llevando a cabo en la actualidad extensos estudios acerca de los factores asociados con la esclerosis múltiple y si bien hasta ahora sólo han obtenido conclusiones parciales han podido establecer relación entre la esclerosis múltiple y un excesivo consumo de leche.
  • Estreñimiento. La leche es causa conocida de estreñimiento en niños y ancianos. Su eliminación de la dieta y un mayor consumo de vegetales y fibra suele resolver ese problema. Asimismo, tanto el estreñimiento crónico como las lesiones perianales se han asociado con una clara intolerancia a la leche de vaca.
  • Fatiga crónica. Según un estudio realizado con niños en Rochester (Nueva York) en 1991 beber leche aumenta 44,3 veces el riesgo de padecer esta enfermedad.
  • Fístulas y fisuras anales. Podría deberse al parecer a la alergia a una proteína de la leche de cabra.
  • Incontinencia urinaria. Muchos niños que mojan las sábanas ya crecidos dejan de hacerlo en cuanto eliminan de su dieta la leche, los productos que la contienen y los derivados lácteos.
  • Intolerancia a la lactosa. Para poder ser utilizada por nuestro organismo este azúcar de la leche debe ser previamente hidrolizado y eso se consigue gracias a una enzima llamada lactasa que va desapareciendo lentamente cuando comienzan a salirnos los dientes. Parece que en la raza blanca la lactasa permanece durante más tiempo que en la raza negra. Algo que podría deberse a la relación existente entre la melanina y la lactasa. Las personas que viven en lugares fríos tendrían por eso la piel más blanca a fin de aprovechar al máximo las radiaciones solares y sintetizar vitamina D para fijar el calcio.
    Se ha observado también que en la mayoría de las personas que no producen lactasa o lo hacen a niveles muy bajos la lactosa no hidrolizada pasa al intestino donde es atacada por las bacterias y las consecuencias son fermentaciones, meteorismo, cólicos, diarreas, etc. Todo lo cual provoca la irritación de las paredes del intestino e incluso microheridas con pérdida de sangre. Y si esas pequeñas hemorragias se producen de forma continuada acaban provocando deficiencias de hierro.
    Además la lactosa puede provocar otros trastornos no menos graves ya que es responsable de la asimilación de metales pesados como el cadmio, el mercurio y el hierro así como de otras sustancias tóxicas.
  • Linfomas. Un estudio realizado en la Universidad de Bergen (Noruega) durante año y medio con casi 16.000 pacientes observó que las personas que consumen dos vasos de leche al día presentan un riesgo 3,4 veces mayor de padecer linfomas que los que beben menos. El mecanismo por el cual eso se produce todavía no está claro a pesar de que se sabe que la leche de vaca puede transmitir el virus de la leucemia bovina. Este mismo estudio encontró una asociación, aunque débil, entre el consumo de leche y el cáncer de riñones y de los órganos reproductivos femeninos.
    Otro mecanismo por el cual se pueden contraer linfomas es a través de leche contaminada con dioxinas. En un artículo publicado en el periódico norteamericano The Washington Post se afirmaba que las personas que consumen grandes cantidades de grasa -como carne y productos lácteos son 10 veces más propensas a contraer cáncer, especialmente de pulmón.
  • Migraña. Se ha comprobado experimentalmente que cuando se suprime la leche de la dieta de pacientes afectos de migraña se reducen significativamente sus síntomas.
  • Oídos, garganta y sinusitis. En 1994 la revista Natural Health publicaba una serie de hallazgos que relacionan a la leche con el aumento de las infecciones de los oídos y la garganta. Los estudios demostraron que las amígdalas y las adenoides reducían su tamaño cuando se limitaba el consumo de leche.
  • Reacciones alérgicas. La alergia a las proteínas de la leche de vaca se ha definido como "cualquier reacción adversa mediada por los mecanismos inmunológicos a una o más de las proteínas de la leche (caseína, alfa lacto-albúmina, betalactoglobulina)". Actualmente muchos estudios médicos reconocen la relación entre la leche y las reacciones alérgicas estableciéndose su prevalencia entre un 2 y un 5% de la población mundial. La reacción alérgica puede ser inmediata -es decir, en menos de 45 minutos- o tardía -presentándose horas o días más tarde.
  • Sangrado gastrointestinal. El sangrado gastrointestinal secundario a la intolerancia a las proteínas de la leche de vaca en niños ha sido adecuadamente documentado. Tan serio es el sangrado que se le coloca como una de las causas más comunes de anemia en niños.
  • Síndrome de mala absorción. Investigadores de la Universidad de Helsinki (Finlandia) han comprobado la relación entre las proteínas de la leche y el daño a la mucosa intestinal. Este daño es el responsable del síndrome de mala absorción que se caracteriza por diarreas crónicas, vómitos y retardo del crecimiento.
  • Trastornos del sueño. Estudios realizados en la Universidad Free de Bruselas entre los años 1986 y 1988 confirmaron la relación entre el consumo de leche y los trastornos del sueño en los niños. Éste y otros estudios han hallado relación entre la alergia a la leche y los problemas para dormir. Todos los síntomas mejoraban cuando se excluía la leche de la dieta y empeoraban cuando era reintroducida. El tiempo promedio para notar la mejoría era de cinco semanas. La agitación que manifestaban esos niños también mejoró.
  • Úlceras pépticas. En el pasado se aconsejaba tomar leche a las personas que padecían problemas estomacales, en especial en caso de úlceras. En la actualidad esa práctica se desaconseja por considerarse peligrosa y porque se sabe que la leche y sus derivados agravan todos los síntomas. El alivio temporal que sentían esos pacientes se podía deber simplemente al hecho de que normalmente la leche se tomaba fría y era la temperatura del líquido lo que hacía mejorar la situación transitoriamente.
  • Otras reacciones provocadas por la leche. Además de las expuestas existen otras situaciones y dolencias que se relacionan con la ingesta de leche. Por ejemplo la acidosis láctica severa asociada a la alergia a la leche de vaca, el aumento del riesgo de preeclampsia en mujeres sensibles, la dificultad de aprendizaje en niños o algunos casos de infertilidad femenina. Por último es importante señalar que las madres que toman leche de vaca durante el período de la lactancia exponen a sus hijos a los riesgos asociados a este alimento.
José Ramón Llorente, autor de este texto, es presidente de la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular

martes, 27 de enero de 2015

El Entrenador Deportivo....una figura no valorada?

     

     Los deportistas de competición, son personas con un don especial. No es un don genético...es un dón que se adquiere con el tiempo a base de sacrificio, esfuerzo y aprendizaje. Un buen deportista de competición es algo así como un buen empresario.... alguien que se reta constantemente y se reinventa para lograr llegar a objetivos ambiciosos.

Si yo fuera empresario no dudaría en contratar y apostar por deportistas de competición para lograr que mi empresa, estuviera confeccionada por verdaderos luchadores de la vida...porque ellos son ganadores siempre...en el éxito y en las vicisitudes y tropiezos, porque nunca se rinden, nunca ceden y siempre se levantan, están educados para eso. Quién mejor que ellos para hacer prosperar una empresa?

Si yo fuera director de marketing empresarial, tendría claro a quien le daría prioridad a la hora de contratar al personal para que representasen a mi empresa y aportaran ideas y caminos hacia el éxito de la misma...vosotros no?  quién mejor que un deportista de competición para aguantar las subidas y bajadas de un comercio o producto de marketing en plena crisis por ejemplo? quién puede estar mejor adaptado a las sensaciones se fustración, caidas y a la falta de consumo en nuestro mercado actual? 
Ya hay algunas empresas multinacionales que están contratando a personas con un perfil muy específico....universitarios y deportistas de competición y no es casualidad. 

Y quien enseña esas actitudes durante años, es "el entrenador". A veces los que trabajamos en el deporte de competición, no nos damos cuenta de la importancia que tienen nuestras enseñanzas que van más allá de la pileta o de los terrenos deportivos de diferentes características. Estamos ofreciendo una educación en valores, en el compromiso, la constancia y la eficacia de nuestras aptitudes, sean cuales sean.  Los entrenadores somos verdaderos creadores de personas preparadas para la vida. No somos simples depredadores de marcas y éxitos deportivos sin alma, ni corazón. En nuestros deportistas buscamos la excelencia, el camino hacia la mejor versión de ellos mismos. Les enseñamos a levantarse cuando caen y a saborear cada minuto de esfuerzo por el cual deben trabajar hacia su objetivo.  Quizás algún día, la figura del entrenador esté más valorada y se consiga que se le de la importancia que se merece, porque por desgracia, hoy por hoy no es así. Tengo a un buen número de amigos y compañeros de la profesión, que se encuentran sin trabajo o ninguneados por los propios clubs donde trabajan. A muchos se les echa o se les cesa sin motivos de peso. No digo que siempre sea así, pero en muchos casos sí lo es..

La figura del entrenador es la de un educador con firmeza de convicciones que a veces se tiene que abrir camino por los "túneles" de la ignorancia y la incomprensión en el deporte. Las prisas o la falta de visión profesional controlada por grupos de personas ajenas a nuestra profesión que no manejan información con criterio y que sus únicos argumentos es lo poco que creen aprender a través de la red.

A veces se nos ve como enemigos y no caemos en la cuenta que el entrenador es un aliado, fiel y honesto a su programa de trabajo y a los intereses de los deportistas. Claro que los hay mejores y peores, en todos los trabajos los hay,  pero todos intentamos dar lo mejor de nosotros mismos y nos merecemos el respeto y comprensión de todos. 

Muchas veces cuando hablo con alguno de mis nadadores y se quejan por algún entrenamiento, yo siempre les pregunto: Porqué has venido a entrenar hoy?...muchos me contestan que es la única manera de llegar a sus objetivos y yo les contesto siempre lo mismo "hay mil razones para entrenar mal o no hacerlo y solo una para hacerlo y hacerlo bien" y el que logra entender esa razón y aplicarla, es el que logra sus objetivos. Solo fracasa quien no lo intenta...el que no se mueve de su zona de comodidad relativa, quien no arriesga más allá de sus limitaciones, quien reconoce sus límites antes que estos lleguen de verdad.

El deporte de competición es para valientes y por eso, los que nos dedicamos a él profesionalmente, somos los preparadores de sus mentes y los conductores de sus sueños. No somos simples cronometradores convulsivos o subditos de ambiciones prematuras...no somos polis de guarderia, ni asalariados a merced de los caprichos del mejor postor. No somos guardianes de parvularios, ni estamos para recoger las zapatillas y toallas perdidas, no somos funcionarios de una instalación deportiva...no tenemos que hacer de todo, ni cubrir las horas del socorrista porque hay que cumplir con las 40 horas semanales. El ENTRENADOR es un entrenador de EMOCIONES y de VALORES y eso requiere una formación y un instinto educador muy perfilado. No se nos puede valorar solo por las horas trabajadas o por razones triviales, porque no habría sueldo para pagar todas las horas dedicadas a construir a una "persona para la vida" sin ser evidentemente, sus propios padres.

El valor de un entrenador va más allá de las horas en la pileta porque está 24 horas dedicado a su trabajo. Nos llevamos el trabajo a casa después de una jornada de entrenamientos y muchas veces nos acostamos a horas intempestivas para seguir desguazando una puesta apunto o un cliclo específico de entrenamientos que nos aporte la seguridad de un éxito colectivo.
Nos pasamos más horas que nadie trabajando porque nuestro trabajo no acaba en la instalación....vivimos y respiramos deporte.....vivimos y respiramos competición y eso no es contable. Eso nace desde la vocación más absoluta, nace del instinto ganador y del desafio constante.

El entrenador conoce al deportista casi como sus propios padres y el deportista crece con él durante años de formación donde han convivido y experimentado juntos los éxitos y fracasos....han muerto y vuelto a renacer deportivamente infinidad de veces....Cuando un deportista dice "no puedo" el entrenador está allí para decirle que "sí puede y que confía en él"..está  allí para acompañarlo en sus inseguridades y miedos hasta  las últimas consecuencias.
Hace falta una compenetración brutal para que ese mensaje llegue adecuadamente al deportista y se lo crea...hace falta una relación muy estrecha e intensa para que un mensaje así tenga un efecto positivo. hace falta una fe absoluta hacia la figura del entrenador y eso no se consigue solo con la confección de una planificación deportiva y horas materiales...eso se consigue a través de un sinfin de emociones compartidas durante años de relación entre deportista y entrenador.
No hablemos pues de horas en la pileta....hablemos de horas de dedicación y estas son desde que sale el sol hasta que se vuelve a poner y muchas veces, más allá del día y la noche.

El ENTRENADOR, no es una figura valorada en la sociedad de hoy porque en esta sociedad, se han perdido valores y los argumentos que envuelven a una dedicación tan vocacional como la del Entrenador que es al fin y al cabo, una profesión igual de vocacional como pueden ser la de un cirujano o la de un bombero y a quienes no se les exigen que se pasen operando 40 horas semanales, ni que apaguen incendios esas mismas horas. El entrenador va mucho más allá de sus horas de su contrato...el entrenador se despierta como tal y se acuesta de la misma forma..ese es el valor de su trabajo y no se le debe valorar solo en función de las  horas con el "cronómetro en mano".

Brindo este homenaje de mi blog, a tod@s los entrenadores del mundo ,....por la inmensa paciéncia y la infinita perseverancia a su trabajo y su vocación de ENTRENADORES DE VALORES Y EMOCIONES.

A todos ell@s un plas - plas - plas!








lunes, 19 de enero de 2015

Todos los beneficios que produce el Deporte en nuestro cuerpo

Durante los 30 minutos posteriores, aumenta la sensación de relax, cambia el funcionamiento del páncreas y la capacidad de atención crece. La cosa no acaba ahí


Al hacer ejercicio, el cerebro empieza a trabajar, produciendo miles de reacciones químicas. La actividad conduce pues no solo a la quema de grasas y aumento de la musculatura, sino que también ayuda a todo el proceso de atención y concentración, que se prolonga más allá del tiempo en que estamos entrenando. Una actividad física habitual consigue, además de bajar de peso y mantener una bonita figura, mejorar calidad de vida, bienestar y salud. Entre los muchos estudios que lo prueban, este es uno de los últimos.
Cristian García, director técnico de los centros BodyOn, asegura: “La activación muscular pone en marcha una fábrica química de sustancias activas, altamente eficaces, ayudando a reducir el nivel de grasa, a la vez que mejora el desarrollo muscular y aumenta el rendimiento corporal. También actúa en el sistema vascular, con una mayor irrigación sanguínea, que nos asegura un corazón saludable”. Según la Sociedad Española de Cardiología, durante este lapso, el corazón late más deprisa y de produce vasodilatación de los capilares, de modo que aumenta la cantidad de sangre en movimiento y se fortalece el músculo cardíaco. Ángel Merchán, director de Homewelness, puntualiza: “Los cambios que se producen en los momentos posteriores a la práctica deportiva son provocados por la segregación de una serie de hormonas, como la testosterona, la adrenalina, el cortisol o las endorfinas”. Traducido a su estado: estos químicos le producirán un estado transitorio de relajación, que puede durar varias horas, según la intensidad del entrenamiento. Estos efectos, efímeros, perduran en el tiempo a medida que aumenta la frecuencia del deporte. A la relajación de la primera media hora, habría que añadir rapidez mental, necesidad de azúcar, quema de calorías y sensación de bienestar.
"Al principio, cuando comenzamos a realizar un programa de ejercicio, midiendo bien la intensidad, el efecto es más corto, pero a medida que el cuerpo va generando adaptaciones con el paso de los entrenamientos, las sensaciones y el bienestar general son duraderos y pasa a ser nuestro estado de ánimo habitual, es decir, el cuerpo se adapta a esos niveles hormonales [e incluso puede afectar a la genética, según la revista New Scientist]. La clave está en que la intensidad sea la correcta, con una progresión, porque lo que hoy es muy intenso, en dos semanas ya no lo es, y debemos aumentar el nivel”, añade Ángel Merchán. La pregunta pertinente es: si con el deporte aumenta el bienestar, ¿el estrés desaparece? Responde en entrenador personal: "El ejercicio ayuda a combatir las respuestas hormonales y síntomas de ansiedad, pero, lógicamente, no resuelve el foco del estrés si viene provocado por otros problemas".
¿Estudiar después de un partido de fútbol? No es mala idea, porque los deportes que requieren toma de decisiones elevan la capacidad de atención
Por su parte, los deportes o ejercicios que requieren toma de decisiones de colocación, velocidad, postura de diferentes partes del cuerpo, respiración o ritmo, demandan unos niveles altos de atención que estimulan dicha cualidad, teniendo transferencia a otras actividades cotidianas no deportivas que también demanden cierta meditación. ¿Estudiar después de un partido de fútbol? No es mala idea. Además, como comenta Cristian García, seguimos quemando calorías tras la actividad: "Especialmente, con la electroestimulación, pues lo que hacemos es romper fibras musculares controladamente y es al día siguiente cuando el cuerpo empieza a absorber el entrenamiento que se ha realizado: quemando grasas, regenerando fibras...”.  Pero también con otras disciplinas, ya que, tal como narra Merchán, el metabolismo sigue acelerado hasta su recuperación. "Aquí no hablamos de 30 minutos, sino de hasta 48 horas", concreta.
Para finalizar, la práctica de deporte ayuda a que los músculos quemen una mayor cantidad de azúcar procedente de la sangre. El páncreas tiene que producir menos insulina para mantener el nivel glucémico bajo control, produciendo un menor riesgo de enfermar de diabetes. Las investigaciones sugieren que modelos de entrenamiento de alta intensidad y fuerza tienen un impacto positivo en la regulación de la insulina durante la media hora después de la actividad. En un estudio de 2007 de la Universidad de Michigan, se comprobó que una sola sesión de cardio mejora la sensibilidad a la insulina.
Pero entre todos estos beneficios, también suceden consecuencias no tan deseadas, como la deshidratación. "Por ello, es conveniente reponer todos estos líquidos hasta dos horas después del cese de la actividad. Y tener en cuenta también la pérdida de sales minerales que hay que reponer así como los electrolitos que hemos gastado [con bebidas ricas en sodio]", añade Juan Carlos López, director defitness de Palacio de Hielo Holmes Place Spain. La saturación de ácido láctico en sangre y el agotamiento de las reservas energéticas se soluciona con una vuelta pausada a la calma y consumiendo carbohidratos, según el mismo especialista. Así las cosas, si acaba de volver de su sesión de running, túmbese en el sofá, disfrute del momento de relax que le brindan sus hormonas y coma un plátano, avena o un par de galletas integrales. La ducha puede esperar.

domingo, 18 de enero de 2015

Tres mitos sobre la felicidad


Cada uno tiene y debe encontrar su propia receta. Pero liberarse de creencias sobre en qué consiste es un primer paso para alcanzarla



Desde que las primeras tribus se reunieron alrededor del fuego, la felicidad ha sido un tema de conversación interminable, ya que sus concepciones y enfoques son casi infinitos.
La realización personal implica algo distinto para cada individuo, dependiendo de su cultura, necesidades y situación. Aun así, con el paso del tiempo han ido emergiendo ciertos mitos sobre la felicidad, antiguos y modernos, de validez supuestamente universal.
En este artículo se examinan tres de los más extendidos para entender un poco mejor la aspiración humana más esencial.
La teoría de que la felicidad es una herencia que se recibe a través de los genes tiene tantos partidarios como detractores. Aceptarlo equivale a asumir que si la lotería genética no nos ha favorecido, estamos condenados a la negatividad y el pesimismo, mientras que otras personas fluirán con alegría y naturalidad en el río de la vida.
La felicidad se lleva en los genes: “Yo soy el amo y capitán de mi destino” Nelson Mandela
¿Qué hay de cierto en esta creencia? Para tratar de averiguarlo, David Lykken, profesor de Psicología de la Universidad de Minnesota, llevó a cabo en la década de 1990 una ambiciosa investigación. Los sujetos del estudio fueron 4.000 parejas de gemelos, tanto idénticos como mellizos, que habían sido educados de igual modo y con las mismas oportunidades.
Tras cotejar las entrevistas de unos y otros, los investigadores concluyeron que aproximadamente el 50% de la felicidad es heredada genéticamente y el otro 50% es aprendida.
Si se representa el nivel de satisfacción como un queso, una mitad sería una tendencia natural del carácter de cada uno. Ya en los bebés se observan temperamentos dulces y otros que son más irascibles e insatisfechos. La mitad restante dependerá del modo en el que cada cual decida vivir las cosas.
Por tanto, la felicidad personal ni funciona con piloto automático ni tampoco se decide por completo según este estudio, sino que sería la suma de la naturaleza y de las decisiones vitales.
Que la felicidad se lleva en los genes sería, por tanto, una verdad a medias.
Del mismo modo que un tímido patológico puede subir a un escenario y desplegar el espectáculo más atrevido, también la persona melancólica tiene la libertad de abandonar ese estado de ánimo y darse una fiesta.
La alcanzaré cuando…
“La felicidad está en la antesala de la felicidad” Eduard Punset
A diario, la publicidad bombardea con mensajes para convencer acerca de que determinados bienes procurarán la felicidad. Así, en los anuncios se ve a un conductor que fluye serenamente con su deportivo, o bien a una familia exultante al estrenar nueva casa.
En un plano más personal, a menudo se supedita la felicidad a encontrar pareja o a conseguir un trabajo mejor. Sin embargo, poner condiciones a nuestro bienestar equivale a postergarlo una y otra vez mientras el tiempo va pasando.
En su libro Los mitos de la felicidad, Sonja Lyubomirsky, profesora de Psicología de la Universidad de California, afirma que en “la idea de ‘seré feliz cuando…’, la falsa promesa no estriba en que lograr esos sucesos no nos vaya a hacer más felices; casi seguro que sí. El problema es que esos logros, aun cuando en principio sean totalmente gratificantes, no harán tan inmensamente felices, ni durante tanto tiempo, como se cree. Por consiguiente, cuando alcanzar tales objetivos no nos haga tan felices como esperábamos, pensaremos que nos pasa algo o que debemos ser los únicos que nos sentimos así”.

Para conectarnos

ANNA PARINI

Una película


‘La sal de la tierra’Wim Wenders & Juliano Ribeiro Salgado
En compañía del hijo de Sebastião Salgado, el director alemán hace un recorrido por la vida y obra del fotógrafo que mejor ha retratado la felicidad e infelicidad de los seres humanos durante los últimos 50 años. Una lección magistral sobre la aventura de existir.

Un disco

‘Clychau Dibon’
Catrin Finch & Seckou Keita
La arpista más reconocida de Gales y el maestro senegalés de kora Seckou Keita unen sus talentos para este disco instrumental que es un inesperado monumento sonoro. Piezas sutiles e inspiradoras en las que viejas melodías del país de Gales se fusionan con la música mandinga.
Una vez se pasa la novedad, el sentimiento de insatisfacción vuelve a hacer acto de presencia y se necesitará otro deseo hacia el que proyectarse. En resumen: se consume más tiempo persiguiendo otras cosas que disfrutando de las que ya se tienen.
La misma autora señala que otro mito igual de extendido y perjudicial es la creencia “no seré feliz si…”. Es decir, supeditar nuestro bienestar interior a que no sucedan acontecimientos negativos. “Cuando sufrimos un cambio de fortuna adverso, nuestra reacción suele ser sobredimensionada”, afirma Lyubomirsky. “Entonces nos parece que no podremos volver a ser felices, y que la vida que conocemos se ha acabado ya”.
La realización personal no se puede someter a condiciones, ya que la vida es cambiante y siempre vamos a bascular entre experiencias positivas y negativas. Aceptar con naturalidad los altibajos de la existencia es lo que nos puede procurar un bienestar duradero e incondicional.
No es una cuestión de cuenta corriente. “El dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida que se necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia” Woody Allen
Sobre esta cuestión se han realizado numerosos estudios que sirven de contrapunto a mitos como el de Bután. En 1972, el rey de este país propuso el término “felicidad interior bruta” como alternativa al producto interior bruto, que en su país era realmente bajo.
Se llegó a decir que Bután era el país más feliz del mundo, afirmación discutida por numerosos viajeros que han visitado la zona y han podido ver a algunos de sus habitantes que sufrían de pobreza y enfermedades, aunque la religión budista les facilite afrontar estas situaciones con mayor serenidad.
Acerca de esto, los investigadores aportan una conclusión clara: aunque solo sea por su calidad de vida, las personas que viven por encima del umbral de pobreza son ya más felices que las que tienen que luchar por sobrevivir.
Sí es cierto que a partir de un nivel de ingresos suficiente, engrosar la cuenta bancaria no aporta más sensación de este sentimiento. Un estudio realizado en Estados Unidos demostró que, por término general, los individuos que ganan más de 90.000 dólares anuales no son más dichosos que los que tienen unos ingresos entre 50.000 y 90.000 dólares. Una amplia encuesta realizada en Japón arrojó resultados similares.
Por tanto, habría que precisar un poco más el tópico y decir: el dinero no da la felicidad, siempre y cuando tengamos suficiente para atender nuestras necesidades básicas. Si carecemos de ingresos para pagar la hipoteca, satisfacer las facturas o llenar la nevera, en ese caso el dinero sí da la tranquilidad necesaria para poder vivir con más satisfacción.
Conclusiones finales. “La felicidad no consiste en otra cosa que en tener buena salud y mala memoria” Albert Schweitzer
Hay muchos otros mitos de este estado de ánimo en la cultura popular, pero tampoco responden a una verdad válida para todos. La satisfacción de cada individuo tiene una medida tan personal, dependiendo de sus inclinaciones y prioridades, que no hay nada que pueda hacer feliz a todo el mundo.
Algunas personas incluso encuentran alegría en estrellarse y tener que empezar de cero. Como afirma el filósofo André Comte-Sponville, “la desesperanza da alas. El que lo ha perdido todo se vuelve ligero, no veáis en ello elogio alguno de la tristeza, al contrario. La tristeza es siempre una pesada carga. La desesperanza no es la infelicidad (…) y está muy cerca de la felicidad misma. Feliz es aquel al que nada le cabe esperar. Tener esperanza es esperar; la felicidad comienza cuando ya no se espera”.
Dejar de esperar que sucedan ciertas cosas es una buena clave para no ser infelices. Si uno consigue liberarse de las creencias sobre la felicidad, estará más cerca de conseguirla por sus propios medios, fomentando un modo de vida que permita estar en paz consigo mismo a la vez que se convierte en alguien útil para los demás.
La buena noticia es que no hay fórmulas mágicas para conseguir llegar a este estado de ánimo. Cada uno de nosotros deberá descubrir, en el camino de la vida, su propia receta

Cada momento es único

“En la propia vida es donde están las pequeñas gotas de felicidad, los momentos, quizá minutos o segundos, donde nos damos cuenta de que ese instante es único y vale la pena. En la misma rutina diaria podemos encontrar esa tranquilidad en los momentos más sencillos, y disfrutar de ellos es lo que aporta calma, bienestar, serenidad y satisfacción a nuestra vida. Buscar la felicidad en el futuro es injusto para nosotros mismos, puesto que no valoramos lo que hemos conseguido hasta este momento, hasta el presente, y continuamente anhelamos algo que no tenemos, algo que, en ocasiones, ni siquiera sabemos qué es”.
Nika Vázquez Seguí (Psicóloga)

miércoles, 14 de enero de 2015

El 'Paleotraining': La revolución de la evolución

Hace ocho años nació un nuevo concepto de nutrición y entrenamiento que busca reproducir los hábitos del Paleolítico. Sorprende a unos e indigna a otros pero poco a poco va ganando adeptos

 Publicado: 22:13 - 11/01/2015
Ponerse en forma esta en boga y lo último en vida sana se llama paleotraining. Se trata de un curioso método basado en los movimientos y en las actividades que realizaba el hombre del Paleolítico (hace 20.000 años) a lo largo de su vida cotidiana. Pero el 50% de su filosofía tiene que ver no con su entrenamiento, sino con la alimentación llamada paleodieta o nutrición evolutiva, donde se intentan reproducir los hábitos alimentarios de aquella época y priorizar los nutrientes que eran frecuentes.
Los fundadores del paleotraining, seis españoles entre los que se encuentran cuatro catalanes, remarcan que su propuesta es todo un estilo de vida, no una dieta milagro. Un nuevo método que sorprende a unos e indigna a otros, pero que en poco tiempo ha ganado muchos aficionados. Ahora mismo hay unas 10.000 personas en todo el Estado que practican el método paleo. Por este motivo, sus impulsores –que empezaron a trabajar desde Lanzarote– han decidido abrir varias salas para que los interesados puedan irse a ejercitar bajo la supervisión de un profesional, además de contar con asesoramiento nutricional. Hay ocho salas activas en el Estado Español y el pasado 8 de febrero se abrió la sala de la provincia de Tarragona, ubicada en Amposta: fue la primera en abrirse en Catalunya y la segunda del Estado (sólo dos días después de la de Madrid).
Dani Pelegrin, Toni Pelegrin y Dani Pegueroles son los propietarios de la sala de Amposta. Pegueroles llevaba años entrenando en diferentes disciplinas pero «buscaba cosas diferentes, entrenamientos más funcionales, aumentar el rendimiento y por casualidades de la vida llegué a la consulta de Xavi Canyelles –uno de los fundadores del método– en Girona». Dani Pelegrin también empezó a practicar esta filosofía después de visitar la consulta de Canyelles. Ambos tienen la formación de coach&clinic realizada en Lanzarote. Según Pegueroles, la finalidad de la filosofía paleo es dar «salud, alegría, felicidad y ver la vida un poco en estas condiciones. Los estudios demuestran que la comida nos afecta más de lo que pensamos. Ser paleo no es una cosa cerrada y obsesiva; todo lo contrario, tienes que ser feliz y se trata de unas recomendaciones para tener una vida más sana».
Uno de los fundadores, David Vargas, defiende que mientras el mundo ha cambiado de múltiples maneras en los últimos 10.000 años –a partir de la aparición de la agricultura y la ganadería– «el genoma humano casi no ha evolucionado, se sigue adaptando a las condiciones del Paleolítico».

Una cuestión del genoma
«A nivel de calle, 50 años es mucho pero para los genes es una miseria», añade. Según él, el Neolítico supuso un cambio tan de golpe que nuestros genes aún no están adaptados a los nuevos alimentos y nutrientes y se necesitan al menos 100.000 años para hacer adaptaciones genéticas. «¿Qué tenemos que hacer? ¿Seguir así 75.000 años más para que la gente del futuro esté adaptada? ¡Pues que lo haga otro!», defiende Vargas.
Los fundadores del movimiento sostienen que nuestro cuerpo solo reconoce las frutas, las verduras, los tubérculos, la carne, el marisco, el pescado y el agua mineralizada; y por lo tanto se supone que no tenemos que comer aquellos alimentos que no existían en el Paleolítico como son los cereales, los azúcares, las legumbres y los lácteos.
De este modo, según Carlos Pérez, otro de los fundadores, «se evitan los nutrientes a los que no estamos bien adaptados y que por su contenido de toxinas –saponinas, lectinas o gluten– o por las enormes cantidades que consumimos hacen daño a nuestra salud». La nutrición evolutiva sostiene que aquello que impacta negativamente en nuestro organismo no es la cantidad de alimentos que ingerimos «sino la frecuencia con que los comemos», por eso recomiendan no comer más de tres veces al día.
Según Vargas y Pérez, este es el tipo de alimentación para el que estamos preparados genéticamente y que hace que recuperemos unas necesidades vitales que se han perdido en la era moderna. «Se come con hambre, se bebe con sed, se hace ejercicio y se recupera la libido», cuentan.
Pero el problema del hombre actual no es solo la alimentación; radica también en el sedentarismo y la falta de ejercicio. Los entrenamientos que se hacen en el método paleo reproducen los patrones de ejercicios de aquel periodo como escapar de depredadores o salir de caza utilizando el cuerpo como carga a través de los movimientos como saltar, empujar o levantarse.
Se estructura en 150 ejercicios que se van adaptando al ritmo de cada persona a través de tres niveles de intensidad. Se reproducen 15 funciones de los humanos del Paleolítico: saltar, empujar, elevar, traccionar, girar, lanzar, andar, ascender, reptar, sentarse, estabilización, tirarse y levantarse, escalar, cargar y desplazarse. Con el lema «un mamut no se caza a medio gas», Vargas, Perez y el resto del equipo remarcan que hay que poner los cincos sentidos al realizar los ejercicios si se quiere conseguir el objetivo. A todo esto se suma un aliciente y es que el paleotraining se hace en ayuno para estimular los sistemas energéticos y el sistema de recompensa. De hecho, antiguamente el principal objetivo del movimiento para el ser humano era la búsqueda del alimento.
Al ser una disciplina relativamente nueva - aunque copia unas costumbres muy antiguas– el método paleo es un tema controvertido y de discusión entre algunos nutricionistas. Vargas remarca que no se trata de una dieta: «Una dieta por definición está pensada para empezar y terminar, y para nosotros el paleo en un estilo de vida nutricional». Aunque de buenas a primeras parece un método complicado –ya que es difícil conseguir los alimentos de las características exigidas (animales criados en libertad y que no hayan sido alimentados con pienso, pescado no de piscifactoría, frutas y verduras sin tratamientos químicos ni pesticidas)– Vargas y Pérez cuentan que aporta muchos beneficios. Según ellos, ofrece tres pilares básicos para la salud: antiinflamación, equilibro en el pH del cuerpo y da un menor almacenamiento de grasa. Pero los seguidores del movimiento también se permiten pequeñas excepciones. Pegueroles confiesa que «no hay nada prohibido, sólo son recomendaciones».
«Con la familia y tu entorno se va extendiendo de manera progresiva», comenta Dani Pelegrin. Explica que uno empieza a hacerlo y que poco a poco los resultados son visibles «y cuando una persona ve que tienes mejor calidad de vida se interesan, se van integrando y al final la red se va esparciendo».
En vista del aumento de interesados en el movimiento paleo los fundadores han abierto una serie de salas a repartidas por todo el Estado donde se hace el seguimiento tanto de los entrenamientos como de la nutrición. Allí hay un espacio con césped artificial –se entrena descalzo– que está provisto de algunos elementos para ayudar a realizar correctamente los ejercicios: hay un par de troncos artificiales, pelotas, pesas, barras suspendidas o cajas de madera, entre otros.

100 usuarios en Amposta
Por la sala de Amposta pasan alrededor de 60 personas cada día y cuenta con más de 100 usuarios, entre ellos deportistas de élite del remo o del atletismo. El usuario que asiste a la sala nunca sabe qué le deparará la jornada. Dani Pegueroles cuenta que «el usuario nunca sabe lo que hará mañana, cada día cuando llega ve el entrenamiento que le toca». Dani Pelegrin añade que este concepto es una gran herramienta para motivar a las personas. «Si sabes lo que te toca hacer a lo largo de la semana el cerebro –inconscientemente– te dice que mejor te quedes en casa y no te muevas. Una vez ya en la sala es raro que una persona dé la vuelta y vuelva a casa», explica Pelegrin.
El pasado junio se celebró en Barcelona el Primer Congreso Europeo de filosofía Paleo. Según cuentan los fundadores, Catalunya es junto con Canarias la comunidad donde más se practica. En el congreso se llevaron a cabo ponencias y debates alrededor de la paleodieta y el paleotraining a cargo de referentes nacionales e internacionales. También contó con showcookings y testimonios de deportistas de elite que expusieron sus experiencias en este método. Además, se celebró la primera competición estatal de paleotraining, la Battle Run. Se trata de una carrera de diferentes pruebas basadas en las 15 funciones motrices sobre las cuales se estructura el movimiento paleo. Este congreso dejó un total 400 asistentes y una larga lista de espera.
Los fundadores ven que actualmente la sociedad está «muy mal encaminada» y les hiere «ver cada vez más niños obesos pegados a la consola sin moverse y consumiendo alimentos de poca calidad». Aun así, se sienten esperanzados porque «parece que poco a poco va llegando la información» y algunos van cambiando de mentalidad. Con la filosofía paleo esperan poder poner su granito de arena y ofrecer más opciones a la sociedad para que mejore en salud y bienestar. Aun así, alertan de que lo mejor antes de cambiar de nutrición es acercarse a una clínica para que te asesoren, ya que cada organismo es diferente. «Está bien leer y seguirlo por Internet pero es fácil caer en blogs de divulgación y cometer errores», afirma Pérez, que ve que con ocho años de trayectoria el movimiento paleo cada vez gana más adeptos.
Y es que nadie hubiera dicho que en pleno siglo XXI el hombre intentaría actuar y ponerse en forma como un hombre de las cavernas a través de una filosofía que propugna volver al pasado para ofrecer la posibilidad de disfrutar de un futuro saludable.